Desde México con amor

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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La perrada ignorante piensa que México es un país vale madre, donde hay puros ratas, holgazanes, prietos, panzones, matones, narcos, tragones, pedorros, bravos, borrachos pleiteros, libidinosos, limosneros, chaparros, burros, mayates, mentirosos, peyoteros, mentadores de madre y de puras viejas verduleras, infieles, feas como el diablo, teiboleras y del tacón dorado.

No saben que México ha contribuido al equilibrio universal y, por ende, al bienestar del orbe mundial mediante su sabiduría popular. Para el corazón contrito no hay como el bolero de Javier Solís, las suaves melodías de Chalino Sánchez  todo ello acompañado de un tequila raspabuches servido por un cantinero-siquiatra.

Para la depresión y el mal humor los chistes y las melolengadas de Cantinflas como  de Viruta y Capulina. Para el desahogo de indignación moral y la ira contra el mal gobierno, lo mejor son las películas del Santo, los cuentos de los supermachos de Rius, las novelas radiofónicas de Porfirio Cadena y de Kalimán, el hombre increíble.

Como héroes nacionales ahí está el Chapo y Caro. Ni el mamón de Batman puede competir con ellos, mucho menos los archivillanos como el pingüino, doble cara, señor hielo, el guasón o el acertijo. Es más, ni la Coca Cola tiene tanto dinero como esos batos que son capaces de pagar toda la deuda nacional   y convertir a México en potencia mundial.

Ha aportado al mundo la mentada de madre que no solamente es una ofensa sino también un reconocimiento de los derechos fundamentales de la mujer. Es un insulto que revela el corazón amoroso que el mexicano tiene por su progenitora a quien venera con tierno cariño. Si la mentada hiere tanto los corazones de la mexicanada es por su imagen sublime que de ella tiene.

Ha dado al planeta Tierra su intenso sentido del humor con los chascarrillos, chistes colorados, dimes y diretes, dichos y un sinfín de expresiones. Que no se diga de la concepción que de la vida tiene el mexicano. La vida es para pasarla a toda madre, la vida no vale nada, la vida vale para siete…cada quien su vida, vive la vida y lo demás que te valga madre.

Ha otorgado al cosmos medicinas eficaces para todo tipo de mal. Para la cruda tienen mil remedios y cuando estos fallan, pues ni modo, lo mejor es seguir echando cheve. Para las neurosis u otro mal nervioso no hay como un pozolazo, unas gorditas, sopes, tostadas de pata, enchiladas verdes, rojas u holandesas, chescos o aguas bien helados.

Para la convivencia social y aprendizaje lo mejor son los puestos de tacos en donde no sólo se deleita el paladar sino que se educa el oído, se nutre al cerebro y a la mente y se practican todo tipo de valores. Los puestos de tacos deberían de constituirse en universidades y hospitales.

Además, el taco es el más puro símbolo de la democracia que ni Aristóteles lo pudo haber inventado mejor. El taco es el emblema democrático que México ha heredado a la humanidad, porque el taco lleva de todo y no hace distinción de nada. Ni las mugrosas hamburguesas, ni las puercas pizas le llegan al taco.

México es taco, taconazo y tequilazo: panza, diversión y olvido. Cosas que la humanidad ha despreciado y por ello se encuentra descarriada, envuelta en violencia, soledad y dolor. Échenle tacos a las tripas, bailen como changos y jálenle al tequila hasta quedar tirados. Cuando llegue ese día los manicomios quedarán desiertos y los campos de batalla desolados.

Que viva la sabiduría mexicana. Que viva México, el único país que ha invadido a los gringos. Los verdaderos machos son los mexicanos.