Todo es de temporadas

Por Humberto Aguilar

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SINOPSIS

Crece el interés de lo que cuenta Daniel en esta historia, sorprende que Sayulita haya sido lo que fue durante el tiempo de guerra, sigamos adelante…

–Mi pueblo es hermoso, todo está lindo. Sé que algún día voy a ser pescador, o agricultor. Tío Alfonso sabe de todo y es muy trabajador, además de un buen pitcher, en el equipo de béisbol.

La vida aquí es de temporadas. Los agricultores siembran en temporada de lluvia, los pescadores salen al mar  en temporada de pesca y los muchachos nacen también en temporada.

Para estar en la escuela, es en temporada. Llevamos tres años seguidos de clases con la maestra Rosa, es ya un personaje en el pueblo. Ella nos ha enseñado a leer y escribir, ha traído progreso para todos. Cosechar cocos silvestres de todos los pueblos es dinero para las familias. Con frecuencia vemos llegar personal que platica con ella y los ejidatarios. Entregan cuentas y alientan a trabajar más. Han dejado vehículos grandes y fuertes con los que se acarrea el coco y se mueven ellos y la maestra en ligeros jeeps que pueden bajar y subir por todo tipo de caminos.

Es temporada de guerra en el mundo, guerra de la que poco sabemos que  mientras dure va a ser temporada de progreso para este y otros pueblos de la región.

Aquí no hay temporada de fallecimientos, tal parece que esta temporada solo es allá donde se hace la guerra. La muerte anda muy ocupada en otros pueblos.

Aquí la muerte no tiene mucho trabajo, solo llega de vez en cuando y a todos los que se mueren, los entierran en mi pueblo. Solo aquí hay un terreno para sepultar a los muertos.

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MI MAESTRA ROSA

En este tiempo en el pueblo la figura de la maestra Rosa queda  grabada en todas las familias. Tres años en la escuela, organizar y dirigir la recolección de coco en tan grande cantidad que fueron incontables los viajes de los barcos de carga que lo llevaron a su país.

Ella fue responsable de pagar puntualmente a todas las familias, de acuerdo a lo que hicieron. Abundó el dinero. Con grandes maquinas se abrió el camino a los pueblos de la costa que aportaron su trabajo.

Abundantes cosechas que parecían interminables, hicieron notable la calidad de nuestra naturaleza. Los bosques de cocos son inmensos, con los libros de la escuela nos enteramos que es privilegio bendito de Dios.

Entendimos con la maestra Rosa como la naturaleza ofrece maravillas que se deben cuidar, conservarlas y proveerse de recursos para progresar. Sus palabras y su trabajo son constancia de todo lo bueno que es su presencia en el pueblo. Nos enseña a todos, además, el valor de estar unidos para tener mejores cosas en el pueblo y en la familia.

La verdad es que para los chamacos que estuvimos en la escuela, poco apreciamos, fue el tiempo el que nos hizo entender su trabajo, “la experiencia es valiosa y nos hace ser mejor”, decía ella cada vez que nos contaba algo de su vida. Manifestaba sin duda confianza y cariño en cada uno de nosotros. Deseaba despertar en nosotros también comprensión a su desgracia y muchos de nosotros, creo, le comprendíamos.

Una tarde en la playa, escuchamos a uno de mis mejores amigos, de nombre León, inteligente y bueno para los golpes, dijo conocer mucho más de la maestra Rosa. Todos dimos atención a lo que nos iba a contar. Cada vez que lo hacía, nos despertaba conclusiones a cosas que sucedían en el pueblo con la presencia de la gente que llegaba directamente para hablar con ella.

-La maestra Rosa es espía en México, trabaja para su gobierno, pero a la vez informa sobre acontecimientos que conoce de nuestro país, con relación a las riquezas naturales, directamente sobre el petróleo que se produce en las costas del Golfo de México.

Me extrañó todo lo que decía. Nosotros estamos en la costa del Océano Pacífico, como es que ella puede estar al tanto de lo que ocurre en la otra costa de nuestro país. No entendí eso muy bien y le pregunté qué es eso del petróleo y cómo es que la maestra hace ese trabajo desde aquí.

Nos tenía León con la boca abierta y urgidos de saber más de lo que había contado. No se hizo rogar, para abundar en esa información que nos sorprendía de todo a todo.

León vive con tres hermanas en una casita en sur del pueblo, arriba de la plaza principal. Sus hermanas destacan por su alegría, administran una tienda de abarrotes donde se surten familias de esa parte del pueblo. León les ayuda y se entera de todos los chismes del barrio y del pueblo que luego comenta con los chicos que nos reunimos en la playa. Decir que la maestra es espía, se vio obligado a dar más para probarlo.

Con el índice de su mano derecha, apuntó hacia el pueblo donde destaca la larga antena colocada en la casa ejidal. Su forma solemne para hablar mantiene la atención de todos para continuar: Esa antena comunica a la maestra con su gobierno. Recibe órdenes y ella atiende todo lo que le indican. He escuchado que le comunican los avances de la guerra que ella luego comunica a los hombres del ejido.

León confesó con nosotros que a un lado de la Casa Ejidal, hay un espacio donde el escucha todo lo que se habla en el interior y su conclusión es que la maestra Rosa además hace actividades de espionaje en México.

La noticia más reciente, dijo León con asombro, es el hundimiento de dos barcos mexicanos que transportaban petróleo. Eso fue por submarinos alemanes en aguas del Océano Atlántico.

Todos escuchábamos sorprendidos. Solo El Cheri, sabía algo de la otra costa mexicana. Nació en Veracruz y aseguró que en el suelo mexicano abunda el petróleo. “Hay muchos pozos que producen en lugar de agua, petróleo, un combustible que mueve toda clase de maquinarias”.

El tema fue por mucho rato el asombro de todos, León con El Cheri, son los líderes de la pandilla que nos une en la escuela y en la playa o en el campo de béisbol.

Más tarde en casa, conocería algo más sobre la maestra Rosa y el asunto de los barcos que fueron hundidos por los alemanes. Tío Alfonso lo comentó en casa y yo pregunte si era cierto eso del petróleo y los barcos hundidos.

Parecía que mucha gente en el pueblo ya lo sabía. No se asombró de mi pregunta y dijo que en efecto. Por eso de los barcos petroleros, México declaró la guerra a los alemanes.

Dijo además que se vienen tiempos difíciles para México, no sabía cómo pero va a participar. Solamente aseguró que estar de parte de los Estados Unidos, era bueno para México. (Continuará).