Tergiversaciones

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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Demasiados ciudadanos mexicanos nos preguntamos todos los días por qué pagar para que manipulen nuestra conciencia.

Son miles de millones de pesos.

Cálculos conservadores citan 30 mil millones de pesos que se dirigirán a la contienda electoral para los que ambicionan ser Presidente (a) de México, en este paquete nada equitativo para una nación entre la angustia, el dolor y la incertidumbre se elegirán legisladores en el próximo año.

A mis colaboraciones las han tildado de ácidas; prefiero expresar lo que pienso y dar espacio a los que no tienen posibilidad de hacerlo, no soy “ratonero”, eso me ha costado no escalar cargos, ni en el sector público ni en el privado, prefiero mostrar mi malestar al saber que son millones de ciudadanos los que quisieran hacerlo.

Prerrogativas “legales” y poco más de siete mil millones de pesos para los institutos políticos en medio de una emergencia por los sismos del 7 y 19 de septiembre, para lo cual no hay cura posible, desaparición de familiares, amigos o vecinos, además de lamentables pérdidas humanas, el cálculo para resarcir la infraestructura se ha estimado en más de 290 mil millones de pesos; hace 32 años se habló de cuatro mil millones de dólares, aunque a la fecha existen cientos de damnificados todavía.

Para la sociedad las campañas son barril sin fondo donde se van miles de millones de pesos en un país con tantas carencias económicas, pobreza, inflación persistente, violencia y ausencia de confianza en los funcionarios públicos por la corrupción corrosiva que se lleva más de 200 mil millones por año.

Insultante lo que se vio con las medidas populistas al repartir los apoyos a damnificados. La gente, no toda, solo algunos vivales sacaron raja de la situación de angustia, como seguro lo harán los candidatos que hoy desde sus partidos políticos regalan espejitos, por no decir dádivas del dinero que es del pueblo no de ellos.

La unión de los ciudadanos fue admirable en los siguientes 10 días de la tragedia, después inició la rapiña y corrupción; quema de despensas en Guerrero a consecuencia de su mal manejo; condicionamiento en las entregas de apoyos y el abuso al cobrar cheques por dos o tres veces, afortunadamente esos aprendices de corruptos se irán a la cárcel pronto si se niegan a regresar el dinero, según ofreció la Procuraduría de la Ciudad de México.

Lo más triste sería dejar detrás de las calamidades una estela de corrupción para que las nuevas generaciones la respiren, les guste y la practiquen, eso sería alimentar a uno de los más desastrosos descapitalizadores de la economía mexicana. Realmente es un peligro que habrá que evitar de inmediato.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.