Solo los brutos utilizan violencia para arreglar diferencias

En  toda  la  región  estamos en  el  delicado negocio del  turismo  internacional, sensible en  extremo  a cuestiones   como violencia, inseguridad, falta de  aseo.

No  son  negocios   como  el de  la agricultura, donde al buen  consumidor  poco le llegan  a importar  los  conflictos que tengan  los  productores  y  el  grado  de  brutalidad  que utilicen para  dirimirlos.

Con  el turismo  la  sensibilidad es   enorme. Ni quien pague por  estar  en  un  lugar  donde las agresiones y el   salvajismo  para  resolver  diferencias, todavía no han sido superadas  por las ideas  de  una  sociedad   civilizada.

Conflictos  siempre  existen donde quiera,  pero hablado  se  debe  entender  la  gente  y  para   eso están las  leyes y los tribunales que  existen porque   resuelven conflictos.

Turismo  significa  satisfacer  el  legítimo  derecho al  ocio reparador. Cada  quien sus  gustos y  aficiones,  pero  la  mayoría  liga  descanso  con paz,  seguridad, tranquilidad.  Por  eso  el  pleito les  ahuyenta, les  aleja, les advierte  irse   y  no volver, más las   vulgaridades de  “pelear por la gorda”,  cuando se les  invita   y  se  les cobra por  un  destino   turístico de  calidad  internacional.

Añadan  al  tema  el hecho de  que   las  anteriores  formas  de  ingresar al  servicio de  taxis,  eran por   caprichosas  o corruptas  decisiones  del gobierno a   favor de  influyentes.  Concesiones  para   que se beneficien  de  las  inversiones, promociones, atractivos   que  otros crean…  no para actuar  como  chivos  en cristalería, destruyendo  lo  más atractivo del  negocio  que  a todos   da  de  comer  y a algunos   enriquece.

Un cambio,  generado   por el avance  tecnológico  que  caracteriza esta  época, ha llevado a los políticos   influyentes  de las  concesiones, a   tener  que  aceptar o convivir con  la  competencia. Algo   que sucede  en buena parte de las  principales  ciudades  del   mundo, debido  al surgimiento de  las plataformas que transforman   lo antes  usual.

Ahora  en  Riviera  Nayarit, unida geográfica, promocional,  estructural   y  emotiva  con Puerto  Vallarta, es   donde los  arcaicos políticos influyentes, están generando   fricciones, delante   de los  turistas, con los   recién llegados  de  “Uber”.

Esa actitud primitiva genera   fricciones que afectan  a  toda  la “marca”, Puerto Vallarta- Riviera Nayarit, para mayor preocupación  en  momentos   cuando  fenómenos naturales  y   “alertas”  detalladas  están  poniendo en  riesgo  el crecimiento continuado del  turismo  que  estábamos observando.

Quienes   crean fricciones, pleitos,  agresiones  vulgares,  están saboteando el esfuerzo e inversión  de  la  gente  buena del rumbo  que   ya reacciona a la posible contracción,  redoblando esfuerzos   de promoción en  Estados Unidos  y Canadá  para buscar  que no se rompa  la inercia   benéfica  lograda.

Por  supuesto  que ni las  autoridades, ni los  vecinos debemos  tolerar  que  se  afecte   así  el  interés   general, por los  primitivismos  de los beneficiados políticos  que se  sienten  por encima   de normas  y  leyes,  a lo salvaje  y   retrasado.

La  gente se entiende   dialogando  y   las autoridades judiciales  ahí  están  para   resolver los conflictos  de manera  civilizada, como somos  aquí  la inmensa  mayoría de los habitantes    que   invitamos  al turismo internacional   a  visitarnos  con la  confianza  de  que  encontrarán  tranquilidad, corrección, seguridad y amabilidad.