¡Se registró como damnificada!

Por Humberto Aguilar

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Ingenua, tonta pero sobre todo abusiva, la maestra Mónica García Villegas, dueña del colegio Enrique Rébsamen, se apuntó como damnificada del terremoto del pasado 19 de septiembre, sin saber que los hechos demostraron la realidad.

19 niños que murieron aplastados, más seis personas, entre ellas maestras y una trabajadora, no le abrieron los ojos para pensar que gran parte de la culpa de estos hechos tan lamentables fueron de su autoría.

Un video que se hizo viral por un ingeniero que ayudó en el rescate de los sobrevivientes demostró que la estructura fue mal proyectada, peor construida, con demasiado peso en lo que ella diseñó su residencia sobre el colegio.

La investigación de los hechos quedó al descubierto que corrompió a las autoridades para evitar la suspensión de esa construcción que fue además sin la autorización por el mal uso de suelo.

Luego de inscribirse como damnificada acudió a la primera cita con las autoridades que solamente dieron fe de su presencia para luego descubrir los grandes errores que cometió para salirse con la suya y construir donde no se había autorizado ni el uso de suelo, mucho menos la construcción de cuatro niveles, menos aún la construcción de una residencia con sobre peso, sobre los tres niveles anteriores, para la segunda cita, la maestra ya no concurrió.

Ahora lo más reciente que se sabe, es que la maestra es buscada por las autoridades para que responda por los hechos. Aquí lo advertimos, la directora del plantel Enrique Rébsamen voló y no se sabe nada de ella y de su familia. Ahora la maestra es buscada como presunta responsable por 25 seres que perdieron la vida por sus errores… errores que dijimos aquí, son errores que se pagan.

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¿QUÉ SÍ HAY ABUSIVOS?

Este terremoto en la capital azteca desató a los abusivos. Muchos que ni siquiera son damnificados acudieron a cobrar el dinero que el gobierno ofreció a quienes si lo fueron. Se apuntaron más de cien abusivos y como dice el dicho: lo “caido”, “caido”. Otros más posiblemente damnificados o no piden al gobierno de Peña Nieto que a todos los sobrevivientes de las escuelas les otorguen becas que cubran incluso su carrera profesional con todos los gastos de colegiaturas, uniformes, libros… ¡De que los hay los hay, no cabe duda!