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La enseñanza de los valores en la infancia

Recuerde siempre ser ejemplar, pero si alguna ves usted igual se equivoca, reconózcalo ante él y haga algo por enmendar dicho error, igual él aprenderá.

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Dr. Jesús Cabral Araiza

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Cada día es más frecuente el hecho de abocarnos a la enseñanza y fomento de valores  en la infancia. Y es que no es para menos. Los recientes y trágicos acontecimientos que se han dado en nuestro país con los terremotos en la región sur y centro, si bien han puesto a la luz, grandes hazañas personales y hasta institucionales, también es cierto que han surgido lo peor de la conducta humana.

En los hechos muestra lo que una sociedad, por una parte, se resiste a caer en falsas tentaciones, pero por otra parte se adentra de lleno en prácticas corruptas que dejan entender lo peor de la conducta humana.

Por una parte conmovidos hasta las lágrimas, muchos mexicanos no daban crédito a los actos de voluntariado y heroísmo que con frecuencia se narraban en la televisión, pues muchos mexicanos de buena voluntad y con valores humanos firmemente arraigados, hacían el bien por el otro, por el desconocido. Pero de igual manera y conforme van dándose las noticias encontramos lo siguiente:

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Historias lamentables

Que la directora de cierto colegio particular en cuyo interior murieron muchos niños y adultos por prácticas indebidas de construcción y mala señalización justamente en caso de siniestro, estaba más preocupada por su carro y caja fuerte que por ver por la vida e integridad de las personas que en ese momento aún estaban bajo los escombros.

Que por otra parte muchos refugiados no lo eran, y vivieron bajo el techo que se proporcionó a personas necesitadas, se alimentaron y beneficiaron de dicha condición de “orfandad”.

Que muchos otros cobraron cheques bajo protesta de decir verdad de desastre en sus inmuebles, y que en realidad muchos de ellos no eran damnificados (si acaso mentales, pero para este caso no aplicaban).

Y como si esto fuera poco, que autoridades del DIF de diversos lugares trataron de apoderarse de donativos en especie para usarlos posteriormente en campañas electorales; y finalmente, que hoy en día se pueden encontrar productos de los que se donaron a la venta en tianguis y tiendas diversas en la ciudad de México.

Ante estos hechos no queda más remedio que preguntarse, ¿qué pasa con los valores humanos del mexicano?, ¿no los tiene?, ¿no le importa más que él?

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Análisis de estas historias

Como hemos señalado, todo ello redunda en un solo tema, la enseñanza y práctica de valores humanos solidos que vienen dados desde la infancia, se preguntara usted, ¿cómo lo sabe? Pues bien, no es ciencia de cohetes y es de todos sabido, que cuando los padres tratan de ser ejemplares y conducirse con probidad y rectitud, igual los hijos los imitan. ¿Quiere que su hijo diga la verdad? Inicie usted por decirla ante todo. Desea que no robe, no lo haga usted, que no haga fraude o engañe, igual. Es decir, hasta en los países lo podemos ver. Si usted se toma el tiempo para indagar un poco sobre Japón, Alemania, Austria o algún otro país en donde conceptos como robar no tienen cabida, entenderá que los países son como las personas, de acuerdo a como las eduquen actuarán, y nosotros ya hemos comprobado muchas veces que podemos ser buenos y actuar bien, pero que aún nos falta mucho para presumir que como país somos honestos, o que mantenemos en alto los principales valores que justamente dan valía a una persona.

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¿Qué hacer?

Primero no pierda el tiempo con lamentos. Hable con sus hijos o seres queridos sobre el valor de hacer el bien y con valores. No es necesario enfrascarse en luchas estériles sobre religión o posturas partidistas, los hechos hablan mejor que las personas.

Procure un grupo humano o red de apoyo social que pueda comulgar con buenos valores y prácticas sociales de verdad y probidad, podrán fomentar en su entorno las buenas prácticas y ser ejemplares para con sus hijos y los demás.

Fomente la lectura con buenos valores, desde un periódico, revista libro o lo que esté a la mano pero que sea positivo en valores.

Si su hijo llegara a equivocarse en alguna acción sobre valores, sea paciente y hable con él, siempre será mejor entender las razones y la responsabilidad consecuente de las acciones que hacemos, sean buenas las consecuencias o no tanto.

Por desgracia, en las noticias cotidianas encontramos muchos malos ejemplos de lo que son los antivalores o acciones que bajo el velo de buenas acciones son errores humanos, enséñelo a distinguirlas y recuerde siempre ser ejemplar, pero si alguna ves usted igual se equivoca, reconózcalo ante él y haga algo por enmendar dicho error, igual él aprenderá.

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Hasta la próxima.