¿Será para “el niño bueno”?

José Antonio Meade.

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Por Gregorio González Cabral

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Parece  que  no  escaparemos de los “nerds”. Lo  de José Antonio Meade   se  va   consolidando. Ahora,   hasta Manlio Flabio Beltrones, está  de  acuerdo en el  perfil y candidato,  según  versiones   sólidas.

José Antonio Meade, que igual ha servido de  secretario  de Hacienda con  Felipe  Calderón  – “del PAN”-   que de secretario  de  Hacienda  de Peña Nieto- de momento dueño  del  PRI,  del PAN,  del PRD,  de Morena,  de  Movimiento Ciudadano, del PT, de Alianza… y hasta  del  PUP que de hecho integran  quienes todavía  votan.

Jugándola al “fuera  máscaras” -para  nada  afecta  que  el abuelo de  José  Antonio  Meade, ese sí,  no como le andaban  inventado  a Margarita  Zavala, haya sido  distinguidísimo  fundador  del PAN-.  Tampoco su cercanía  con  Calderón.  Meade  ha sido cinco veces  secretario en  gabinete presidencial; histórico, sólo lo  supera Plutarco  Elías  Calles,  creador   del actual sistema  que con su  gente   fundó lo  que hoy  se llama  PRI  y por  supuesto  al PAN,  donde  contó  con  el excepcional  talento político del  abogado  y banquero    Manuel Gómez Morín.

Meade estudió  donde tienen que  hacerlo los políticos mexicanos convencionales: UNAM,  ITAM…  y luego Yale para   no tener que  andar  haciendo  cursitos al vapor,  de  fines de semana en Harvard, con el fin  de sacar el “aprobado”.

Con Peña   Nieto  ha tenido recorrido  perfeccionador: Secretario de Relaciones Exteriores, secretario  de Desarrollo Social y secretario  de Hacienda.  Inmediatamente  antes,  con   Felipe Calderón hoy  de  Zavala,  había  pasado por secretario  de Energía  y secretario  de  Hacienda  y Crédito Público.    No digan  que  le faltó   ser  secretario  de Gobernación  porque  eso antes  era antesala  y   hoy  es   quemada por  tener  que  tratar   con  la  chusma.

¿Quién,  de los  vagos    de  Derecho  en la  UNAM, iba   a imaginar  que un “nerd” estuviera   cincho   para  Presidente?

¿Quién  iba  a  suponer entre la clase  política  mexicana, tan  sin clase,  que los  libros  y diplomas  llegarían  a no  ser impedimento  para   ascender   en  el poder?

Porque   a   Meade   la  trampa en la FIL  tienen que  planteársela así: ¿Cuáles  son los mil libros que más  han influido  en  su  vida?