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Llamado a la acción

Despojadas de su inocencia, cada año 15 millones de niñas contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años.

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Por Carmina López Martínez
arizbeth.lopez@univa.mx

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Sin poder decidir sobre su cuerpo, millones de niñas y mujeres en el mundo son víctimas de todo tipo de maltrato.

Despojadas de su inocencia, cada año 15 millones de niñas contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años. Víctimas de la pobreza, la violencia y el miedo que afrontan, están impedidas a decidir sobre su futuro. Irrefrenable se extiende el brazo de ese monstruoso fenómeno a Bangladés, India y Níger, ahí cada año aplasta a 244 mil niñas obligadas a contraer matrimonio.

Difundir los testimonios de ellas, concientiza a las personas que consideran un asunto aislado el matrimonio infantil, pero restarle importancia degrada el problema a los últimos puntos de la agenda mundial.

Como sucede en países de primer mundo, cuando los cotos de poder concentran su energía en negociaciones epistolares, con la mirada fija en documentos efímeros por la discontinuidad de programas socio-económicos, que a la llegada de un nuevo mandato esos convenios o pactos desaparecen sin respeto alguno a la sociedad que pide a gritos justicia, igualdad y mejores oportunidades.

Hoy, el cambio climático y político a nivel internacional deja poco espacio para otros problemas que atañen a los más de 7 mil millones de personas en el mundo, por ello permanecen activas diversas ONGs u organizaciones como la ONU y UNICEF que no cejan ante la presión del crimen implacable.

Es a través de sus portavoces como fluye la información hacia el exterior de su estructura administrativa, jamás difundirán en abstracto pues conocen la cruel realidad de las mujeres y niñas sojuzgadas, invalidadas para conocerse a sí mismas y reconocerse en el otro.

Investigar los casos de esas infantas que contrajeron nupcias en una etapa en la cual su cuerpo no estaba totalmente desarrollado, inquieta la mente de cualquiera; muchas de ellas son forzadas a sostener relaciones sexuales aun cuando la ley en su país prohíbe el coito cuando no han alcanzado los 18 años.

Lo alarmante es proteger esos casos de violencia por asuntos ajenos al razonamiento, como el islamista Mustafá Ramid defiende la ley en Marruecos el matrimonio infantil por “el bien de las niñas”, según argumenta. Este tipo de calañas filtran su pensamiento y lo consolidan en varias partes del mundo, así lo expone la BBC en su reportaje sobre la situación en los Estados Unidos donde se encontró que en Nueva York 3 mil 853 niños contrajeron matrimonio entre 2000 y 2010. Esto anula la hipótesis de creer que el fenómeno permanece en las regiones rurales.

Como sucede en México, principalmente en localidades alejadas del desarrollo tecnológico y del rezago educativo, ahí la venta de mujeres menores de edad continúa latente principalmente en municipios de Chiapas, Veracruz y Guerrero donde los padres intercambian a sus hijas por cierta cantidad de dinero, muchas de ellas no saben leer ni escribir y desconocen otra vida más allá de cumplir con la voluntad de sus padres apegados a una “costumbre” en su pueblo. Ese argumento “cultural” –como lo definen- coincide en otras comunidades del mundo.

Existen varios axiomas para refutar creencias sexistas, pero en esta ocasión basta compartir parte del discurso de Hannah Godefah, embajadora nacional de UNICEF en Etiopía, en el Día Internacional de la Niña: “Tenemos que esperar un mundo en el que ninguna niña pase por la vida sin una educación; donde ninguna niña está casada antes de cumplir los 18 años; donde ninguna mujer muere mientras da a luz porque su cuerpo no está listo para tener hijos, donde la representación femenina y masculina en un gobierno global es igual, donde la violencia contra las niñas y las mujeres es cosa del pasado y donde el estigma de la desigualdad de género se consigna en historia”.

Se requieren más debates que incluyan a mujeres y las consideren para generar cambios contundentes, no solo para otorgarles un espacio de expresión, es la oportunidad de comunicarnos y vincularnos como seres humanos.

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*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA plantel Puerto Vallarta.