Por qué regular la economía compartida: Una perspectiva

Por Héctor Pérez García (*)
Sibarita01@gmail.com

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“La economía compartida es economía de mercado en la cual los participantes determinan todos los aspectos de su relación, quedándose con los beneficios o pérdidas de las mismas”.

En un interesante artículo de Arturo Damm Arnal –eminente colaborador en revistas y periódicos y comentarista de radio y televisión sobre temas de economía- en la revista ISTMO de la Escuela de Negocios IPADE,  de la Universidad Panamericana, propone la evaluación objetiva de regular o no la llamada ECONOMÍA COMPARTIDA. <Airbnb, UBER, y otras similares>.

Y argumenta filosóficamente: “El problema económico de fondo, que enfrenta y enfrentará el ser humano siempre, es la escasez”. El hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quiere y mucho menos gratis. Nunca seremos capaces de vivir en un mundo de abundancia, en el cual todo alcance para todos, en las cantidades que cada uno quiera, y gratis. Lo que si hemos conseguido es reducir la escasez a base de producción, productividad y sistemas económicos que permiten sacarle el mejor provecho posible a la productividad y la producción. Al reducir la escasez elevamos el bienestar, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios que disponemos”.

El asunto tiene que ver también con la competencia; esa condición que al existir provoca la superación de los competidores y al final la excelencia. Una vez más la economía compartida como competencia del hospedaje tradicional y UBER como competencia de los taxis tradicionales. Esto que parece ser una regla de economía elemental ha surgido gracias a la tecnología digital. Tecnología que ha logrado acercar a la demanda con la oferta impulsando a ambas al tiempo que reduce la escasez y beneficia al consumidor.

“¿Qué es la economía compartida? Lo esencial: el consumo temporal por parte de X, de activos ociosos propiedad de Y, quien por el momento no los consume, entendiendo por consumo el uso de un bien o servicio para satisfacer una necesidad. La intención de Y, al ofrecer a X el uso de sus activos ociosos es obtener un ingreso”.

“La ventaja: el gobierno no interviene (al menos al inicio) ni otorgado permisos ni cobrando impuestos, ni regulando la actividad).  La economía compartida es economía de mercado, en la cual los participantes (oferentes y demandantes) determinan todos los aspectos de su relación (sin que el gobierno les diga ni qué ni cómo), quedándose con los beneficios o pérdidas de la misma (sin que el gobierno les cobre impuestos, ni les otorgue subsidios). En este sentido se trata no solo de economía de mercado, sino de economía informal, momento para preguntar si debería, de alguna manera, en algún grado formalizarse.

Antes de responder tengamos en cuenta que “al poner a trabajar” activos ociosos al ofrécelos para su consumo para la satisfacción de necesidades, la economía compartida contribuye a reducir la escasez, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. Pongo el ejemplo de UBER. Si X, propietario de un automóvil, en vez de tenerlo estacionado ocho horas en su lugar de trabajo – a lo largo de la cuales su automóvil es un activo ocioso, improductivo- , cumple con los requisitos, obtiene la aplicación, contrata a un conductor, se vuelve socio de UBER y pone su coche a disposición de quien lo necesite, está aumentando la oferta de transporte terrestre, que muchos consumidores consideraran mejor que la de los taxis tradicionales, (suponiendo que quienes usaban taxis ahora usan UBER) creando más competencia, o bien, un grupo nuevo de consumidores (suponiendo que quienes usaran UBER antes no usaban taxis). ¿Qué tenemos? Mayor oferta, primer requisito- a manera de condición necesaria, mas no suficiente-  para reducir la escasez.

¿Qué le permite a X dueño del automóvil que ya no  está ocho horas en calidad de activo ocioso, improductivo- su participación en la economía compartida? Generar un ingreso adicional, condición necesaria y, en este caso, suponiendo la oferta de bienes y servicios también suficiente para acceder a ellos y elevar su bienestar que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de que dispone. La economía compartida hace posible mayor oferta y, si hay demanda, mayores ingresos, todo lo cual contribuye, tanto del lado de la oferta como de la demanda, a reducir la escasez, razón por la cual hay que permitirla, no dificultarle el camino,  como puede ser consecuencia de la regulación”.

¿Debe haber regulación especial?

“El surgimiento de la economía compartida, del consumo colaborativo, genera competencia y pone en marcha la destrucción creativa por la cual, en el mercado, lo bueno sustituye a lo malo, lo mejor sustituye a lo bueno  y lo excelente sustituye a lo mejor, en un proceso que, hasta el momento,  ha sido de mejora continua y que es la parte cualitativa del progreso económico, definido como la capacidad de producir mejores bienes y servicios para un mayor número de gente.”

El autor concluye su propuesta: “lo que debe hacerse no es regular la nueva oferta (dificultarle el camino), sino desregular la vieja (facilitarle el camino). La petición de la vieja oferta a favor de regular la nueva opción se debe a que la regulación resta competitividad, limita la capacidad de los oferentes para, en términos de precio, calidad y servicio, hacerlos mejor que los demás, lo cual da como resultado mayores precios, menor calidad y peor servicio. ¿Es esto lo que debe buscarse?

Al parecer lo que procede es aplicar las leyes existentes comenzando con la figura del monopolio, figura que aunque prohibida por la Constitución prevalece en ciertas actividades como el transporte público y en especial los taxis.

Así, en lugar de crear o modificar leyes habría que adecuar reglamentos y en el caso específico de las plataformas como Airbnb sería mucho mejor modernizar el caduco Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta que habiendo sido creado a finales del siglo pasado no incluye actividades económicas tan importantes como el Tiempo Compartido, el Todo Incluido y los condominios que operan como Condohoteles.  Si el hospedaje debe recabar el impuesto respectivo sería oportuno incluir tanto al Tiempo Compartido como al hospedaje compartido.

(*) El autor es analista turístico y gastronómico.