Ilusiones frustradas

Por Nacho Cadena

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Recuerdo el gusto que tuve cuando me enteré de que había una propuesta, un proyecto de renovación de la llamada Zona Romántica de Vallarta, donde parte importante era la construcción de viviendas verticales, con estilo propio y características modernas, pero que se mezclarían con calidad y belleza con el resto de la arquitectura local.

Siempre he pensado que para que una renovación de un centro histórico de ciudad, de importancia vital es que se desarrollen junto con las calles, los parques, la decoración urbana, siempre que se tome en cuenta que en la zona vivan pobladores de planta, gente, familias locales, que vivan permanentemente y así darle una base, una comunidad, a la población flotante, visitantes que viven en tiempo temporal en la zona.

También pienso que, en la Zona Romántica, la parte de la ciudad que ha disfrutado de mejor manera el trabajo comunitario por ser más bellos, más limpios, más operativos, más cuidadosos entre todos los de la ciudad. La unidad de los pobladores y el esfuerzo coordinado de los empresarios ha sido ejemplar, por eso, sin duda, es la parte de la ciudad más prospera, más tranquila, más visitada, más exitosa.

El otro día, más bien la otra tarde, decidí cortar la “veloz velocidad” de todos los días y disfrutar de aquello que hace tiempo recibí como una noticia que me hizo tan feliz.

Cuál fue mi sorpresa que no pude distinguir a que ciudad había llegado, creía que me dirigía a la Zona Romántica de Puerto Vallarta y creí también que estaba en Riverside de Chicago o del Centro de los Ángeles… enormes edificios, sin personalidad, sin identidad, sin estilo y con alturas inimaginables para el centro de Puerto Vallarta, con edificios de 10, 12, 15, 17 pisos.

Me pregunto ¿quién decidió este cambio en nuestra ciudad? ¿Cuándo se tomó esta decisión? ¿Quién avaló la capacidad técnica de nuestra vieja ciudad para sustentar este crecimiento patológico? ¿Quién autorizó este cambio de estrategia de desarrollo? ¿Quién concedió los permisos?

Los cambios en densidades, en alturas, en índices de número de viviendas, producen grandes cambios en la sustentabilidad.

Crece la población y debe crecer antes la capacidad de conducción de agua potable, la capacidad de conducción de aguas negras, la capacidad de conversión de aguas negras a grises y a potables, la sustentabilidad de los suelos para aguantar las estructuras y los cimientos, el ancho de las banquetas y de las calles, el aumento proporcional del transporte público, la capacidad de circulación de vehículos y de peatones, la creación de áreas públicas y de suficiente estacionamiento.                  .

Siempre he pensado que el progreso favorece la vida social y económica.

El progreso debe ser inevitable y conveniente, pero este debe concebirse con una sana planeación, con una reglamentación correcta y con permisos de construcción honrados y procedentes.

De pronto parece que el crecimiento de la Zona Romántica parece, repito, está fuera de control y en un anonimato brutal.

Todos queremos un Puerto Vallarta próspero y exitoso, todos queremos una clase empresarial de inversionistas prósperos y exitosos, pero nadie, nadie quiere ver un conflicto irremediable en esta ciudad, que gracias al esfuerzo de muchos está viviendo un momento de crecimiento sostenido, de aceptación mundial como destino de calidad y con percepción de los habitantes y los visitantes de un gran lugar para vivir. No es cosa de dinero, es tema de regir con honestidad los destinos de nuestra querida ciudad.

Cambio y fuera.

ARMANDO SOLTERO MACÍAS

Qué necesario resultó el homenaje que el CUC de la Universidad de Guadalajara, organizó para honrar la figura de este vallartense adoptado.

Necesario, porque el trabajo, el esfuerzo, la vocación, el resultado de los logros hay que reconocerlo a los hombres y mujeres de bien, que hacen por su pueblo, haciendo mucho más allá que sus responsabilidades. Soltero ¿por qué no? Siempre excedió sus límites para servir mejor y a mayor número de personas.

Necesario porque conocer la vida y los méritos de personas como Armando, necesariamente nos conduce a una reflexión que nos obliga a pensar en nuestros propios compromisos, en nuestro actuar y llegar a más, a mucho más. Ejemplar la vida y la obra de Armando Soltero Macías.

De su mujer Lili Bojórquez no digo nada porque por mucho que escriba no diré nada. Es tanto lo que ella se merece que mejor dejó a cada lector su propia interpretación. No le bastó a Armando dejarnos su obra, también nos deja a su mujer como un ejemplo para todos. Gracias.