Educación y ParentalidadGente PV

Aprendizaje y nostalgia por el pasado

Difícilmente algo se puede comparar al valor que tiene un buen recuerdo, una buena experiencia con alguien, el cómo te hizo sentir.

.

Por Dr. Jesús Cabral Araiza

.

Por estos días he tenido un aire de nostalgia personal, que en ocasiones puede ser un poco más intensa de lo habitual, ¿será por mi cumpleaños del día 23?, puede ser, pero lo que sí es seguro, es que me he puesto a meditar llegando a la mitad, o un poco más de mi camino, las cosas buenas y malas, los sinsabores, las alegrías, encuentros y desencuentros.

De todo ello rescato tres cosas como las más importantes en mi vida: Mi mujer Laura, mis hijos Joel y Néstor. El resto es producto precisamente del apoyo o motivación que han infundado mi familia en mis acciones.

Respecto a la nostalgia, encontré esto en la red: “La nostalgia es una tristeza melancólica que surge por el recuerdo de una pérdida. Suele experimentarse cuando una persona está ausente de su patria y extraña a su gente, o también por los seres queridos ya fallecidos. La nostalgia expresa un anhelo del pasado que suele ser poco realista ya que se encuentra idealizado, y puede definirse como la pena que se siente por algo que se ha tenido y que, en la actualidad, ya no se tiene. Una especie de añoranza compartida a nivel social es aquella que expresa que todo tiempo pasado fue mejor. Muchas personas sostienen que, tiempo atrás, el hombre tenía una mejor calidad vida.”

Y es que precisamente uno se da cuenta de varias cosas que son aprendizajes producto de los años vividos, entre ello: las amistades, las dificultades y retos, el trabajo, las obligaciones, el estudio, los compromisos entre mil cosas más, llegando a la conclusión que todo es pasajero, que el día de mañana las cosas pueden cambiar drásticamente y que muchas veces los planes de vida solo se quedan en ello y que las oportunidades deben ser tomadas cuando se presentan y no ser pensadas por mucho tiempo.

De lo más importante que considero en mi vida, es mi familia y particularmente de mis hijos nunca he pensado decirles que mi pasado fue más grandioso, glorioso o mejor que el de ellos, pues sé perfectamente que cada quien se construye por una parte su presente, y este atesora de manera personal. Cuando uno se convierte en padre solo puede aspirar a hacer mejor el presente de sus hijos y su posible futuro.

Y es que no puede uno mostrar los objetos y experiencias que uno tenía o con los que se convivió, en el mejor de los casos podemos por medio de la narrativa o de testigos presenciales, ampliar la información o describir de manera más detallada posible los hechos, mismos que tiene  poco impacto pues ellos no estuvieron ahí y solo lo pueden imaginar, salvo que exista evidencia pictórica o fílmica el impacto puede ser mayor.

Cuando finalmente entendemos de esas citas de famosos que se van y no se han llevado nada de las riquezas que han acumulado, y que lo que añoran es estar más tiempo de calidad con sus seres queridos, es cuando uno va entendiendo el valor de las relaciones interpersonales en esta vida. Difícilmente algo se puede comparar al valor que tiene un buen recuerdo, una buena experiencia con alguien, el cómo te hizo sentir.

Claro está que la experiencia implica igual la reflexión sobre los errores y desaciertos, así como los exabruptos que uno cometió en el camino, pero igual podemos reflexionar sobre cómo enfrentar esta condición de vida y saber si…

¿Podemos hacer algo?

Creo que sí, por ejemplo:

  1. Dejar de mandar mensajes de añoranza nostálgica o lamento y con aire de conmiseración hacia quienes no han vivido nuestras experiencias, ellos tienen derecho a vivir su propia vida sin necesidad de comparación.
  2. Fomentar la vivencia de experiencias de los otros (hijos, amigos) sin censurar o comparar aspectos vivenciales, o tecnológicos que obviamente serán diferentes.
  3. Intentar vivir plenamente su presente y su contexto de acuerdos a la congruencia de su vida y respeto de los otros.
  4. Alentar a los hijos a experimentar vivencias con valentía y sin temor, a pesar de que usted no se animara a realizar lo que ahora ellos desean hacer.
  5. Usted mismo, busque hacer cosas que no ha hecho en su vida, muchas veces es más grave la tormenta en la mente que en la realidad, experimente la vida y no viva en el pasado.

.

Hasta la próxima.