¿Vamos hacia la democracia?

Solo  entre los  mismos,  porque   a la población  el  tema “le  vale”,  vuelve  a ponerse   a   discusión  si en realidad     México  camina  hacia  la  democracia… o  siguen seis, doce años,  de  lo mismo.

Cuando el  presidente Zedillo,   seleccionó   a un  grupo de  improvisados   a  quienes puso  el  sello  “del PAN”, operó  en  lo  personal  el  evento   de  las “elecciones”; amenazó, chantajeó,  compró, hasta  llegar a lo  que llamó “alternancia en  el poder”, para luego decir que había  arribado  la  democracia   a  México, apenas  los más ignorantes de la realidad  se la tragaron. Como   decía la  canción   de  Juan Gabriel:  veían  que  se  trataba  “del mismo lugar  y  con la misma  gente”.

Pronto  la caricatura  de  “gobierno de oposición”  fue abandonada por operadores eficientes,  dejando  en  manos y pies   de Martha  Sahagún,  esa broma  cruel  de “gobierno  de  pareja presidencial”  que las  frivolidades de  nuevos   ricos era lo  más  que ofrecían     como producto   de “la  democracia”,  del  voto popular  que jamás fue   contado   o  verificado, porque  Zedillo, como  siempre,  se apresuró  a dar ganador  y  ahogar  cualquier rebelión  de influyentes.

Por  supuesto  que  esa  supuesta  “democracia”  pronto desilusionó  a la población. El supuesto cambio ningún  beneficio  aportaba  a los  mexicanos;  la ignorancia en  el  poder   era  más para  burla  que  para considerarla en  serio;  era “más  de lo  mismo”,  con los “poderes  fácticos “ consolidándose con descaro ante los  vacíos  de poder  del Fox  del: yo ¿por qué?

Todavía   el  experimento  de la  toma de pelo de “la alternancia”,  les  alcanzó para poner “ahora sí: a un  panista”, llegando  al  poder  del  brazo de  Elba Esther  Gordillo, vergüenza  antidemocrática  en el Continente, símbolo  de la  corrupción  política  latinoamericana.  Esa fue  la “democracia” según eso, conseguida por  los  mexicanos  mediante   la llamada “alternancia en  el  poder” que se hecho consistió  en “los  mismos  haciendo  lo de diario”. Para colmo, hasta igual de ladrones  e impunes  resultaron los panistas  de Zedillo.

Después  de eso, regreso a lo  de siempre: relevo  de viejos  autoritarios   por  jóvenes  voraces   de poder  y dinero  que llevan  la corrupción  a escandalosas  cifras, abandonando  el  cuidado  de las  formas  y   cualquier   compromiso con ideología política   que pueda significar disminuir  ganancias a los del  poder.

¿Democracia?   Ni  a quien parezca importarle en  esta ocasión.  Aplaudido  o  rechazado, el  “más de lo  mismo”  es  considerado  mal  menor ante  el   inminente  “peligro para   México”  ,conferido por el  sistema a  uno de los más   famosos   ex priistas distinguidos,  mantenido  desde   siempre por  el   gobierno  con  fama  de  extremista y  destructor.

Se  entiende que el  tema de la agenda internacional  no es  democracia, sino  anticorrupción,  como valor  supremo, sobre  soberanía  nacional, autodeterminación  y  cuidado   de  las   formas como los   corruptos  llegan   y se mantienen  en el  poder.

El  sistema político mexicano sigue idéntico: monopolio  gubernamental  de partidos.  “Fuera  del   gobierno, no hay  posibilidad alguna”; como  en las  duras  dictaduras europeas  de mitad  del  siglo pasado, donde  hasta los niños fueron declarados “propiedad  del  gobierno”, con  el  beneplácito de los  autoritarios irredentos de  estos países.

La  broma cruel de los “independientes” para  nada   ofrece  que  ahora  sí,  los  votos se   contarán  y  harán  contar. Más bien los “independientes”    están tomando  el lugar  de los “pluris” o  demás   nombrados  directamente  por  el  Presidente,  para satisfacer  pedidos  de socios   en  negocios,  o  clérigos  muy  al pendiente del    bienestar   de sus  familiares.  Antes los mandaban  “por el PAN” o  “el PRD”, si   eran de comunidades  de izquierda; ahora  les  nombrarán “independientes”. Más  de lo  mismo.  Más   como  siempre.

Mientras, los poderes  fácticos  regionales -los  caciques, pues- siguen  tomándose  en cuenta y dejándoles como  participar en la toma de decisiones. Quiere  decir que ni  siquiera  en los pequeños  municipios   el  sistema político  puede o quiere mostrarse   abierto, para  darle una oportunidad a la democracia: a que el pueblo, en forma pacífica y  correcta,  escoja, de  entre ellos   quién los gobierne con  conocimiento,  compromiso  y  suficiente  libertad  para resistir a corruptos influyentes, saqueadores también  de  las  arcas municipales.

¿Qué una empresa  transnacional brasileña dio  millones  que  se  aplicaron a cuestiones “electorales”? ¿Cuál es la novedad  y  por  qué el   asombro?  Lo curioso  hubiera  sido que esos  millones nada más  fueran  “para  el  PRI”,  cuando  el  gobierno  es el  dueño de todos los partidos, movimientos y “movidas” ,por lo  que   reparte  con  quienes va  ocupando.

Para   2018  el  asunto no  tiene mucha  adivinanza: más  de lo  mismo. La democracia tendrá que seguir esperando  a  que tengamos  un  país  de gente  democrática  y no  de  contumaces autoritarios.