La disrupción en la economía

Por Héctor Pérez García
Sibarita01@gmail.com

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Por si algunos creían que la economía colaborativa se acababa con Uber y Airbnb están muy alejados de la realidad; la revolución apenas comienza. No se trata de una tendencia de poca duración, limitada a unas cuantas industrias. La economía compartida es una disrupción general en la economía que abre múltiples campos de aprovechamiento para productores y consumidores.

Tiene la virtud también de coadyuvar en la economía familiar, impulsar una sana competencia y en el caso de la transportación pública, disminuir la saturación de tráfico al favorecer que el auto personal se quede en casa.

Rafael Ramírez del Alba López, director y profesor del área de Entorno Económico de IPADE opina:

“Uno de los fenómenos económicos más notables de los últimos años lo constituye la llamada economía compartida. El crecimiento de las compañías que constituyen este fenómeno ha sido extraordinario y han transformado industrias enteras en muy corto tiempo. Para dar un ejemplo de dos de las empresas  más conocidas relacionadas con la economía compartida han experimentado un crecimiento exponencial. Airbnb, un sistema de reservaciones en línea que permite hospedarse en casas particulares en lugar de hoteles y Uber, un servicio compartido de taxis. Para dar algunos datos en Latinoamérica, Airbnb tiene registradas más de 21,000 propiedades disponibles en Río de Janeiro, mientras que UBER tiene ya más de cincuenta mil usuarios y 10,000 vehículos disponibles en México, país al que incursionó hace solamente cuatro años”.

Un ejemplo de los beneficios que pueden esperarse de esta tendencia global es lo siguiente:

“Las metrópolis han colapsado, ya no hay espacio para un automóvil más. Las tendencias de transporte plantean un futuro en el que la movilidad será exclusivamente a través de vehículos compartidos”.

En la Ciudad de México, y tarde que temprano lo veremos en otras ciudades con problemas de movilidad como Guadalajara y Puerto Vallarta, ya existen otras opciones. CARROT es una de ellas. Su creador  dice a la redacción de ISTMO: “Las tendencias a nivel mundial hoy son más claras que en el momento en que lanzamos CARROT (2012). En aquel entonces, en la Ciudad de México existían cerca de dos millones de metros cuadrados dedicados a estacionamientos y sólo 128 mil a áreas verdes. Esto nos hizo pensar ¿En qué momento decidimos como sociedad que preferíamos espacios para guardar nuestros coches en vez de lugares  para que jueguen nuestros niños o para descansar un rato en el pasto?

En lo que respecta al tema de movilidad en el transporte apreciamos tres tendencias:

1.- El auto ya no es el rey. En muchas ciudades el coche se ve más como un enemigo que como una solución de transporte y esto es cierto tanto en Nueva York, como en Los Ángeles o en la Ciudad de México. Hoy en día ya no se escucha a ningún político o planificador decir que su modelo de ciudad propone trazar más calles para los autos. Este patrón que llevaba 50 años en Ciudad de México sencillamente ya no cuadra por meras cuestiones lógicas: ya no podemos construirle un tercer piso al periférico.

Otros datos relevantes que destronan el automóvil son: cada carro pasa el 90.0% de su vida estacionado, pierde 26.0% de su valor al salir de la agencia, y además debes invertir en seguro, estacionamiento, mantenimiento, tenencia, etcétera. Resulta bastante irracional pagar tanto dinero por algo que usamos solamente 10.0% de su vida útil.

2.- Nuevas alternativas de movilidad. Hace 25 años el porcentaje de personas de clase media que usaban el transporte público era de 5.0%, hoy en día es de 20.0% Esto muestra que están cambiando los patrones de cómo la clase media se mueve. De igual forma ha crecido el uso de la bicicleta pública, no sólo en Amsterdam, Dinamarca o Copenhague, también en la Ciudad de México donde ha sido un éxito rotundo.

3.- El auto es una herramienta, no un bien. Generaciones anteriores a la Millenial presentaban un apego importante a su automóvil, por ejemplo, solían recordar con cariño su primer coche. Ha cambiado esta narrativa, los jóvenes buscan tener experiencias más que bienes y, si poseen algo, prefieren gadgets, sacando al automóvil de la ecuación.

En conclusión, la movilidad está cambiando y CARROT es una alternativa. En 2012 nació CARROT. La idea del proyecto comenzó en 2011, entonces sólo había una línea de Metrobús, no existía Ecobici, ni Uber, por lo tanto el modelo de CARROT sonaba muy raro. Esto ha comenzado a cambiar, actualmente se han derribado algunas barreras gracias a servicios como Ecobici y Uber, por ello mucha personas ya optan por moverse por tales medios a pesar de que poseen un coche, ahí tiraron la primera barrera.

En los inicios Carrot tenía un mensaje similar al de Uber “Usa nuestro coche por dos horas, ya sea para ir a una junta a Santa Fe o a una reunión familiar”. Pero la verdad, Uber desempeña mejor esa tarea, en un viaje tan corto es mejor contar con alguien que te lleve, en vez de manejar y buscar donde estacionarte. Esa realidad nos hizo cambiar, así que comenzamos a entendernos como una opción de transporte útil para los viajes que no puedes realizar con Uber: trasladar cosas pesadas, salir de la ciudad el fin de semana, o  a una junta en Puebla o Cuernavaca, o quizá tienes un auto pero necesitas uno más grande por un día. Para esa clase de viajes que son más esporádicos Carrot es la solución.

Ante las tendencias de movilidad Carrot lanzó el modelo peer to peer. Actualmente 30.0% de la flotilla de Carrot ya no es de su propiedad y quizá para finales de año, 80.0% sea propiedad de personas que han puesto su auto a trabajar. En este sentido si se cumplirá el termino Sharing Economy o economía compartida. Nosotros seremos la plataforma que permita rentar un coche en Azcapotzalco, en la Roma, en la Condesa, en la Nápoles, Etc. Y saber a quién se lo rentas en tiempo real. Hacía eso va Carrot.

La economía compartida tiene como base los conceptos de comunidad y confianza. Por ejemplo, en el caso de Airbnb es importante saber quién se hospedará  en mi casa y, del otro lado, conocer a la persona con quien me voy a hospedar. En este sentido Carrot se parece a Airbnb, pues tanto el usuario como quien brinda el servicio se encuentran protegidos. Le rentarás tu coche a un desconocido, con la certeza de que ya lo evaluó la comunidad o la cadena de usuarios, y, quien renta el coche, sabe que está avalado por la comunidad. Carrot es la plataforma intermediaria que resuelve los conflictos y te da la certeza de que estás acompañado y que puedes dar soporte y responder ante cualquier adversidad.

Aquí se forja la comunidad o la cadena de usuarios, y, quien renta el coche. El futuro toca a la puerta y el progreso no se detendrá. Las barreras ideológicas caerán ante los beneficios a la sociedad  que ello aporta.

(*) El autor es analista turístico y gastronómico.