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El noviazgo y la adolescencia

Su hijo o hija cometerá sus propios errores, y lo mejor que podrá hacer es estar ahí para orientar y apoyar.

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Dr. Jesús Cabral Araiza

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Se ha preguntado usted, ¿qué significa iniciar un noviazgo para un adolescente? Pues bien, valdría la pena hacerlo si es que tiene algún hijo o hija adolescente. Ello porque seguramente ya olvidó lo que es sentir cierta cantidad de adrenalina y la emoción que provoca el hecho de evocar o ver a la persona por la que se suspira y quita el sueño, o lo incrementa en ella.

El hecho es que la adolescencia en sí misma es motivo de ocupación permanente por parte de los padres o tutores, pero si además le agregamos el hecho de que ni el adolescente mismo sabe qué pasa por su cabeza y sentimientos, tenemos una complejidad creciente en el joven que busca salir y saber manejar esa complejidad de sentimientos diversos. Claro está que se requiere de la orientación, paciencia y comprensión empática de quienes conviven con los jóvenes de ambos sexos, pues por una parte les apena compartir sentimientos y experiencias, y por otra no es poco frecuente las burlas y escarnios sociales a los que son sometidos.

 

Edad conveniente.

¿Existe tal cosa? Es decir, muchas personas y hasta “estudiosos” del tema, señalan ciertas edades para iniciar con el noviazgo, pero acaso, ¿no piensan en factores diversos por los que no se puede marcar una edad precisa? Por ejemplo, ¿qué pasa con la madures o inmadurez de los adolescentes?, de las motivaciones de iniciar con una relación afectiva o sexual, con la información o desinformación con la que inician dicha relación. Con la permisividad o incitación así como con la censura y hasta persecución prohibitiva del entorno familiar o social. Acaso ¿no consideran esos y otros factores que lo influyen?

Por desgracia y al parecer la respuesta es no, y la casi única preocupación se puede centrar en que la joven tenga la edad cultural reglamentaria de 15 años y el chico hasta menos. Pero sabemos que ello es más complejo y que además de la edad cronológica existe una edad mental que determinara fundamentalmente el inicio de un noviazgo de manera voluntaria y muy posiblemente mas madura.

 

¿Para qué sirve?

Pues bien, entre otras cosas una buena relación de noviazgo puede propiciar desde aspectos superficiales de entrar en la “moda de tener” a alguien con quien salir e ir al cine, hasta poner en competencia las habilidades sociales complejas, mismas que contribuye a educar la trasmisión de afectos, experimentar cambios emocionales en consideración del otro, a prepararnos para una posible vida en común con otra persona, y la potencial formación de una nueva familia.

De hecho, muchos padres de familia y dependiendo del contexto cultural, pueden condicionar el inicio de un noviazgo a alcanzar cierta edad cronológica, o el dominio de ciertos deberes en casa para demostrar “competencia para el noviazgo”. Recordemos con cierta ternura esas películas de la época de oro del cine mexicano en las que la inmortal Sara Garcia, sentenciaba: “…muchacha ya que sepas cocinar y barrer te podrás casar” En la actualidad les sugiero conocer y orientar adecuadamente a sus hijos, sin forzarlos, ellos les darán la sorpresa el día menos pensado y ahí deberá estar usted para orientar preguntas diversas que no había pensado sobre, el amor, el sexo, lo económico o social entre otros temas.

 

¿Qué hacer?

En realidad por una parte podríamos decir que se puede hacer mucho, pero la verdad es que lo que usted como padre o tutor pueda hacer, estará supeditado a los antecedentes históricos de la relación vinculante con su hijo o tutorado. Pues los antecedentes para hacer algo, tienen que ver con la calidad de la comunicación o la falta de ella. La confianza que ha generado en él o ella. La propia personalidad y carácter del adolescente y con las condiciones socioculturales en las que se da la relación.

Lo que sí puede hacer es reflexionar profundamente con lo que usted es y fue. Lo que es actualmente como padre o tutor, la confianza y apoyo que genera. Lo que fue, y cómo vivió sus noviazgos y sus posibles fantasmas persecutorios, de que por ejemplo, su hijo o hija hagan la mitad de lo que usted mismo hizo en el noviazgo y ello sea motivo de espanto. Pero despreocúpese un poco, su hijo o hija cometerá sus propios errores, y lo mejor que podrá hacer es estar ahí para orientar y apoyar, al igual que cuando sea un acierto y una satisfacción de verlo y sentirse realizado por estar con la persona que le atrae y ama.

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Hasta la próxima.