Problemas enormes, políticos chiquitos

Una  de  las malas  consecuencias  de  las  oligarquías -del  “gobierno  de los ricos”-, es que cuando  quienes   en  verdad  resuelven  son  nuevos ricos,   para  pronto deterioran  los altos   cargos públicos, tomándolos para ellos mismos o sus parientes; o igual de malo:  buscan  apoyar a los peores  políticos ,  de  medianía para  abajo,   por  temor  a  ser desobedecidos  o  retados  por  “algún  igualado que  se  la crea”.

Los  viejos  ricos, los de abolengo, aparte   de la enorme  acumulación  de   riqueza que les hace sentir seguridad,   han   acumulado  hasta   siglos de manejo del poder    y   saben correr  el  riesgo  con personas  notables, con buenos gobernantes,  difíciles  de   tratar, pero  excelentes  en sus  resultados. Grande  es quien se  puede  rodear  de  los  mejores  y  convivir con  naturalidad    con  los  excelentes.

Ahora mismo, con motivo  del  conflicto histórico entre Cataluña   y  Madrid, asombra la  pequeñez,  casi insignificancia  de  las   dirigencias   que  manejan   a favor o  en contra,  los  anhelos y  temores  de  españoles y de quienes ya no  quieren serlo.

Aquí  nos  apenamos de la clase  de  mensaje político  del cura  Miguel  Hidalgo al llamar   a la independencia, echando  vivas  al rey   español Fernando  VII.  Pero   viendo y  escuchando    al líder independentista catalán  Puigdemont , con  sus  dudas, sus confusos llamados,  su proclama pasándole la  responsabilidad  de  declararse   independiente  al Parlamento  Regional,  a  la  fuerza  nos  resulta un genio  de  la  rebelión  nuestro  torpe   Miguel Hidalgo   que no  necesitó  bules  para  nadar y  a lo  menos  fue  claro cuando invitó:  “¡Vamos  a  coger  gachupines!”.

¿No  tendría la oligarquía catalana  a alguien  “más en el  personaje” para   algo histórico  como  es hacer  efectiva su separación   de España?   Por  supuesto que  allá y  de  este lado del  Atlántico, tienen  catalanes independentistas  con  saberes  y  tamaños  para  admirar  como  rebeldes del  siglo  21.  Ah,  pero nada  de  acuerdo con  tapar  corrupciones  de  escándalo y hacerse de la vista gorda ante blanqueo  de   capitales  de la oligarquía fuerte  catalana.

En cuanto  a quienes “están  defendiendo a  España”,  el  tal Rajoy  es igual de pequeñito en las   votaciones que  en las  crisis. Sólo tiene un discurso y mal lo dice, trátese  de lo que haya  por atender. Pero además,  es   de quienes prefieren esperar  a que  las cosas se   arreglen  solas,  a entrarle  con ánimo, conocimiento, riesgo… y lo  que hace falta,  cuando  hay  reto para lucirse.

¿Y  el  Rey?   Dicen  que contagiado   por sus enanos. Sin  tamaño y  trabajo previo para ser  factor  de  unidad   y  tranquilo   razonamiento.  Igual  de perdido y sorprendido   será el Borbón  que pierda tierra  del  reino  haciendo  sentir  más inútil la monarquía.

Ahora que Trump  utiliza lo  de la “grandeza de América”, ante  el hecho  histórico,   sin vueltas,  de la  gran  crisis por la   rebelión para   la  secesión, por supuesto  que   vale  acordarse  de  aquellos dirigentes  del  Imperio  Español  que “inventaron América”,  así como  de la  calidad  de   control  y  empuje que tenían  aquellos “en cuyos  dominios no   se ponía  el   sol”.

Pero como  de grandes   crisis  y  rebeliones   suelen  surgir  enormes líderes  espontáneos,  por  la  normal simpatía  hacia   los  españoles -incluyendo por  supuesto a los  amigos  catalanes- esperemos  que ahora si  la oligarquía ceda ante   tanto enanismo, eluda  el  fantasma de la violencia y  acepte  los  nuevos  liderazgos naturales  que    de   seguro aparecerán  ante  asunto así  de   grueso.