Decisiones fallidas

Por María José Zorrilla

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Las sociedades de hoy día buscan un techo en común que nos salve del abismo político y económico en que nos encontramos. Gran Bretaña vive ahora en una sociedad dividida entre los extremistas que votaron por el Brexit, los que se arrepintieron  y los que nunca quisieron salir de la Unión Europea.

España está en medio de una encrucijada ante la declaratoria catalalana de independencia. La península es ahora un garabato de sis y nos. En Estados Unidos dos de los Estados que votaron mayoritariamente por Trump; Oregon y Dakota, están descubriendo que 80% de su producción agrícola se exporta a México.

Las cosas cuando no se analizan desde otras trincheras y hay una obstinación por aferrarse a una sola opción, pueden traer consecuencias impensadas con resultados catastróficos. Las reformas y los cambios no deben pensarse como de derecha ni de izquierda sino de lo que el país realmente necesita.

México se encuentra en vísperas de una elección que a todas luces se vislumbra como difícil, compleja y atomizadora. A López Obrador, quien encabeza las encuestas, lo califican como la opción hacia un pasado anacrónico.

Reproducir el cardenismo en el siglo XXI resulta simplemente imposible. López Obrador no sería como un Chávez, sino como un Trump, dicen algunos. Lo idóneo según los analistas, sería una especie de Macron. Un caballo negro con una tabla de salvación en la mano, anunciando al mundo los nuevos mandamientos de la política mexicana.

En entrevista para El Universal, Juan Villoro sorprende al decir que apoyará la candidatura independiente de María de Jesús Patricio, que ha sido designada por el Congreso Nacional Indígena como su candidata. Sabe que no ganará, pero al menos será una forma de darle voz a quienes nunca se han hecho escuchar. Es hora de que empecemos a ver al país desde otras perspectivas. El viernes acudí a la sesión solemne de la Sociedad de Geografía y Estadística en donde Ana Cecilia Espinosa, de la Universidad Arkos, ingresa al Capítulo Coste Norte con la ponencia La Transdisciplinariedad en la Educación, donde la visión más allá de reformar la educación se trata de reformar el pensamiento.

Reunir distintas disciplinas para analizar los problemas de manera que se tenga una visión integral de las cosas. El país pide a gritos empezar a ver las cosas desde otras perspectivas. Cambiar para no cometer los mismos errores y salir del círculo vicioso.   Caccia en su artículo de ayer nos da esperanzas al ver ejemplos como en El Manglito, una pequeña población de pescadores en La Paz donde se respiraba hostilidad y violencia y la pesca se había venido abajo. “Gracias a la intervención decidida de un grupo de profesionales ambientalistas y filántropos constituidos como NOS (Noroeste Sustentable AC) que se acercó a la comunidad para convencerlos de cambiar su enfoque depredador. Fracasaron varias veces.

Los ambientalistas insistieron y al cabo de los años se ganaron la confianza  de los niños (ayudaron a crear un equipo de futbol y a recoger basura de las calles), y luego de sus padres. Los pescadores pasaron de un esquema de ilegalidad a uno legal, y decretaron una larga veda para regenerar la fauna”. Los resultados son sorprendentes.

En nuestras próximas elecciones ojalá tengamos la visión de saber quiénes significan un cambio positivo y esperanzador. En lo local hay preocupación por regresar hacia un populismo trasnochado. En lo estatal, sobresalen las candidaturas independientes para  el Senado de  Juanita Delgado de Vallarta y Pedro Kumamoto de Zapopan. Apoyemos su propuesta. Juanita ha demostrado su activismo, honorabilidad y profesionalismo. Pedro Kumamoto es ya un nombre que resuena en la política nacional por su propuesta de “Sin voto no hay dinero”.

Primero hay que ayudar a recolectar 110 mil firmas de apoyo.  Jalisco los necesita y México lo agradecería. Vamos dando pequeños pasos para lograr avances significativos como en El Manglito.