Otros dos motivos de pleito

Enrique Alfaro.

Por Gregorio González Cabral

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Conociendo ya los  gustos estéticos  de “Mecha Corta” Alfaro,  la autorización  de otros ocho millones  de pesos, para  que  se compre  monotes,  suena más  a  amenaza que  a dispendio.

Ya  sabemos que a Su  Alteza  Nada  Serenísima  ni los  mismos burócratas   federales le permiten  colocar en los jardines de  Guadalajara, los  adefesios que compra  a   sus  cuates  quienes  a   su vez los copian  de los alfareros  de San  Pedro Tlaquepaque, pero  en versión “jumbo”, para  cobrarle más  y  más  a  Alfaro.

También  sabemos  que   Su Alteza  Nada  Serenísima es negado  al  mediano  gusto en las  artes  plásticas,  por lo que  anda comprando  bacinicas jumbo, hasta con  arbolito en la taza;  que porque tiene un simbolismo chido  y  carta  elogiosa  de Dante  Delgado,  aceptándola  como  “Arte  de la  Movida Ciudadana”.

Punto  y  aparte está lo de pagar porque  se burlen  de los  guadalupanos  y  católicos, con  versiones  bastante ignorantes   de  las  creencias  aztecas, con  abundantes  calacas de las   de sus sacrificios   humanos  y  respetadas por  darle  sabor   al  caldo del pozole  antropófago.   Asunto todavía pendiente, a  discutir  en  2018.

Ahora con otros  8 millones ¿qué tipo  de ladrillo  gigante, tomadura   de pelo monumental, yoyo  magno  digno  de Alfaro   se   va  a comprar, para ponerlo de señal  de los   escusados  públicos  que   cual obra  del sexenio, clavó  a  las   espaldas   de los Niños  Héroes?

En verdad no  lo  sabemos.

Sus súbditos más  próximos en  el  Ayuntamiento  dicen que una obra  es como  una reja  de potrero gringo   o   anteproyecto  de muro  fronterizo  de Donald Trump  para colocar por donde  suelen  colarse los  chaparritos  que necesitan  mucho  escalón para alcanzar un sueño.

Nada que ver con Miguel Ángel, Rodin o cualquier otro  vulgar.  La  plástica   alfarista  es  para   “¿qué  quiere la  banda?”. De  tuba   salibeada y  tambora apaleada para  arriba.

Nada más  es de esperar  que ahora  que “Guadalajara  es capital  de  la cultura global”, no  se le vaya  ocurrir  a  “Mecha  Corta”,   irse  a  regalarle   a Florencia  la escultura del    “Escusado con  Guamuchil”, porque todavía  hay  tapatíos  adictos a  ir a  ver  arte menor   a aquella   ciudad y no  quieren que  se  las encarezcan más.