El Lago de Tos-Cano

Al Chapitas Erubiel
y al Cuauh de los topoyiyos
se los llevó la calaca
por feministas y grillos;
feministas, sobre todo,
por tantos feminicidios.

La muy humilde Barrales,
el ex convicto Delgado
y el híper honesto Anaya,
contra todos enfrentados,
hoy yacen en el panteón
de los frentes fracasados.

Al catalán Puigdemort,
que ya se sentía muy belga,
la Parca le dio una hierba
muy parecida a una acelga.
Le dijo: a la independencia
de Cataluña le cuelga.

Al fiscal electoral,
por andar de desbocado,
de un brochazo, la Catrina
le dio un final esperado;
uso la brocha donde él
dejó al senado colgado.

La Parca nomás no pudo
-esa es la pura verdad-
acabar con tres creaturas,
reinas de la oscuridad:
la desbocada violencia,
corrupción e impunidad.