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Sincretismo cultural en Puerto Vallarta

Nuestro Día de Muertos no corre peligro de ser enterrado, más bien, y como bien señala la costumbre y el ritual, si usted deja de recordarlo entonces sí morirá.

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Dr. Jesús Cabral Araiza

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Hoy en día los aspectos de la interculturalidad son elementos inherentes a cada sociedad, no podemos hablar de que una sociedad se mantiene pura y sin interacción con otras, salvo muy contadas y especificas excepciones.

Los pueblos como las personas, gustamos de interaccionar, de viajar, de mezclarnos y conocer al otro, mismo que es diferente y por lo mismo nos atrae, nos subyuga esa parte desconocida y seductora de lo diferente. En el caso de un destino turístico como Puerto Vallarta, el punto sin retorno fue desde el momento de la filmación de “La noche de la iguana” film que más allá de los actores, la trama o el director mismo, logró algo que quizás no se proponía, seducir al espectador hacia preguntas como ¿Qué lugar de México es ese? ¿Cómo se puede llegar a él? ¿Cómo es la gente ahí?, entre muchas otras.  De igual manera la ver que los propios actores caían rendidos a los encantos del lugar, la tendencia inevitable fue emularlos y conocer este paraíso.

Y precisamente estos antecedentes trajeron más que gente. De igual manera trajeron esas personas su cultura, representada en sus costumbres, sus deportes, forma de alimentación, música y entre muchas otras cosas, sus tradiciones, pues finalmente debemos entender que de acuerdo a la ONU la cultura es: “El conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

Y precisamente uno de los rasgos distintivos relacionado con las tradiciones, lo tenemos representado el 31 de octubre o mejor conocido como Halloween, que al ser tan cercano al día de muertos nos es difícil entender que no a toda la gente local le parece acertada esta festividad en nuestro país.

Pero veamos más a fondo este tema de sincretismo cultural. Este fenómeno se produce no sólo por la interacción de los rasgos antes mencionados, de igual manera es el producto de la voluntad comprometida para tratar de entender al otro desde su vivencia. En estas fechas, por ejemplo, se ha dado un giño cariñoso sociocultural con la puesta en escena de la película de Disney Coco, que sin duda a más de alguno le ha hecho soltar una que otra lagrima, pues como pocas películas de la cultura del país del norte, ha logrado retratar algunos rasgos socioculturales muy nuestros, de nuestra festividad de día de muertos, de la importancia de la familia, del pensamiento mágico entre otras cosas, sin dejar de lado el colorido espectacular del film.

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¿Que celebrar?

Aunque la pregunta parezca incomoda o absurda, muchas personas se la plantean. La respuesta, por ejemplo, muchas veces se las dan sus hijos, esos locos bajitos diría Serrat, que al andar indagando y haciendo vínculos afectivos y sociales con sus pares, les parece una forma divertida y sana de conocer al otro, al que es diferente a través de lo que ama o hace como parte de su identidad. Y no es el caso de señalar si una costumbre es más banal o significativa que otra, se trata más bien de respetar al otro y soltarse un poco a experimentar rituales que pueden resultar enriquecedores o hasta divertidos.

No juzgue lo que no entiende, mejor pregunte por ello, incluso pregunte por muchas costumbres que usted pudiera pensar que son ancestrales y muy nuestras, quizás se sorprenda al saber que ni se originaron aquí y que extranjeros las perpetuaron. Nuestro Día de Muertos no corre peligro de ser enterrado, más bien, y como bien señala la costumbre y el ritual, si usted deja de recordarlo entonces sí morirá.

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Hasta la próxima.