Vísperas de una celebración

Por María José Zorrilla

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El viernes con la presencia del Presidente Municipal, se realizó una sesión solemne de la Sociedad de Geografía y Estadística Capítulo Costa Norte para tomar protesta a los nuevos socios.  De Guadalajara vinieron varios consocios acompañando a don Silviano Hernández Presidente de la institución, para conocer los trabajos de ingreso que se leyeron de manera resumida. Génesis sobre la Parroquia de Guadalupe por Miguel Ángel Rodríguez Curiel, Don Agustín Flores Contreras por el cronista Juan Manuel Gómez, Tenencia de la Tierra en Bahía de Banderas por Eduardo Gómez, Periódico Aquí Vallarta de Gaby Scartascini, Transdisciplinariedad en la educación por Ana Cecilia Espinosa y la Virikuta de los Wirarikas (Ritual del viaje del Peyote de los Huicholes a San Luis Potosí) por Carmen Anaya.

Frente al mar con una brisa refrescante y en un salón abierto del Hotel Las Palmas, los asistentes pudimos disfrutar los trabajos de los nuevos socios del Capítulo Vallarta que está tomando su tercer aire y los 12 integrantes que la agrupan preparan un libro para conmemorar el centenario de Vallarta como municipio.

A lo que esto escribe, le corresponde el capítulo sobre la presencia, evolución y significado de la cultura en la región en estos 100 años de vida.

No es fácil discernir cómo y qué incluir en tan apasionante tema por lo que tendré que presentar una especie de visión general y hurgar en aquellos momentos que hayan dejado huella o sembrado semilla para lo que hoy constituye la vida cultural del puerto en el siglo XXI.  Distantes muy distantes aquellos días en donde la identidad de los ejidatarios se fortalecía con la participación directa en actividades como la charrería, peleas de gallos, carreras de caballos, canciones y leyendas que se trasmitían de boca en boca y tenían como centro de reunión a la Casa del Agrario.  Asuntos que sólo se leen ya en los libros y las nuevas generaciones apenas si lo recuerdan.  Lo de ayer se está borrando y lo de hoy es la inmediatez y el entretenimiento rápido y digerido.  El tránsito entre esa sociedad y la actual no ha sido fácil. Entre la masificación de la información, la llegada de la globalización, la venta indiscriminada de terrenos, la sustitución del campo por el cemento y de la siembra por el turismo, nos hemos convertido en un importante polo de desarrollo turístico y comercial, pero nuestra identidad cultural ha quedado diseminada por los cuatro puntos cardinales.  Habrá que comenzar a pensar en cómo estructurar las nuevas bases culturales sobre las que se forje una identidad sólida, integrada por una gran pluralidad.  Dar cabida a los que nacieron aquí, los que recién llegaron, los que ya tienen mucho tiempo, los que sólo vienen a invertir, los que vienen a trabajar por necesidad y los que si buscan incorporarse a la comunidad, es una tarea titánica.   Innegable que hoy día son muchas  las manifestaciones culturales de toda índole que se presentan en la ciudad y la diversidad nos enriquece y mucho.  Pero es importante no perder el tema de la integración que nos identifique como parte de un mismo tejido social.  Hablamos de esos eventos en los que es posible coincidir sin dividir, participar sin juzgar y que constituyen un verdadero tesoro para la comunidad. El más importante es la magia que se genera durante las peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe. El otro, lo acabamos de vivir en la celebración de Día de Muertos. La ciudad entera vibró, participó y conmemoró a sus muertos de las más variadas maneras, sin distingo alguno de raza, color o condición social.

Esperamos que en el 2018 al conmemorar el centenario de haber pasado de comisaría a municipio, se constituya en otro más de esos instantes privilegiados de integración que nos deje huella.

El objetivo es no olvidar lo que nos es común: Puerto Vallarta y su bienestar.