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Aprender de lo intercultural

Sugiero al ciudadano común como usted y yo, que nos mantengamos atentos y con buena actitud que de ella aprenderán nuestros hijos.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Por estas fechas es sabido que llega una cantidad significativa de turistas extranjeros a nuestra ciudad, Puerto Vallarta. Como cada año, es una excelente oportunidad de tratar de entender cómo son, cómo ven el mundo, por qué les asombran aspectos de nuestra idiosincrasia y de nuestra cultura en general, aunque de igual manera habrá que decirlo, muchos de ellos viven enamorados de México y su cultura, prueba de ello es que regresan año tras año.

Pero insisto, ¿qué aspectos les pueden parecer interesantes o hasta seductores de lo que somos y cómo nos comportamos? Pues bien, al parecer es más complejo de lo que suponemos, veamos por qué.

Quizás por una parte, nosotros muchas veces menospreciamos lo que somos y lo que hacemos, como nuestras artesanías, que siempre estamos regateando buscando un mejor precio, que por lo general, no somos capaces de hacer como lo hacen las manos expertas. La comida, que en sí misma guarda una riqueza cultural y ancestral capaz de trasportarnos a la historia y tradición, y que bien valoran los extranjeros. Los rituales y bailables, esos que en ocasiones nos pueden avergonzar y que son altamente valorados por muchos extranjeros. Y así, podríamos seguir mencionando diversos aspectos de nuestra cultura milenaria que son aportes a la misma humanidad.

Ahora bien, por las condiciones de inseguridad en diversos destinos de playa de nuestro país, los ojos del turismo nacional e internacional están volteando a ver este hermoso destino, lo cual nos halaga el bolsillo de forma directa o indirecta pero, ¿estamos preparados incluso la sociedad civil para entender y de igual manera respetar los usos y costumbres de ciudadanos de diversos países del mundo? Pues recordemos que cada vez son más los países que se suman a este destino paradisiaco.

Al mismo tiempo, vale la pena de hablar sobre lo bueno que tenemos como sociedad. Muchas veces olvidamos aspectos como la amabilidad y prestancia que en general tenemos los ciudadanos, más allá de dedicarnos al sector turístico, pues es algo reconocido por propios y extraños. De igual manera y aunado al buen trato, la manera tan peculiar de hacer sentir bien al extraño, que hasta parece que está mejor que en su casa (dicho por ellos). La sonrisa, el comentario, las historias, crean una atmosfera que nunca olvidarán y que de hecho procurarán regresar a vivir.

Sin embargo de igual forma, vale la pena recordar que también ellos nos pueden y de hecho nos enseñan valores y aspectos culturales dignos de emular. Por ejemplo, lo respetuosos que son, entre ellos y hacia las instituciones (vale aclarar que las instituciones se hacen respetar de igual manera) son limpios y tiran sus desechos en lugares adecuados para ello, respetan las señalizaciones y son atentos, al igual que procuran aprender de nosotros. Claro está que hablo de un turismo positivo que llega al destino, pues cualquier destino recibe persona non grata y este no es la excepción.

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¿Qué hacer al respecto?

Considero que lo primero deberá ser tener receptividad para entender lo diferente a nosotros y respetar ello. De igual manera, enseñar a los más pequeños a ser respetuosos para ganar el mismo respeto que queremos, ya hemos visto muchos malos ejemplos de que un discurso o acciones agresivas generan justa mente una respuesta similar.

Por otra parte y para acelerar y hacer de mejor manera un trabajo de empatía, bien valdría la pena incrementar nuestra cultura sobre el país y la cultura de los visitantes, no solo de los canadienses y norteamericanos (que igual lo somos nosotros) pues recordemos que se están abriendo vuelos nuevos del viejo continente, países que nos parecen más distantes y ajenos, pero que en el fondo buscan los mismos incentivos que los turistas regulares que recibimos.

Sin duda, mucho pueden hacer las autoridades de gobierno en sus tres niveles, pues los turistas como lo hemos señalado respetan las instituciones porque estas se hacen respetar. Algo que podría ayudar a nuestros gobernantes es viajar, pero no solo hacer viaje para turistear, igual a realizar intercambios de aprendizaje sobre cómo funcionan correctamente o cuando menos de manera más honesta las instituciones de gobierno.

Por lo pronto sugiero al ciudadano común como usted y yo, que nos mantengamos atentos  y con buena actitud que de ella aprenderán nuestros hijos.

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Hasta la próxima.