Tranquilos con los mensajeros

Enrique Peña Nieto.

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Eso de  matar a  quien  llegaba con malas noticias era asunto de  tiranos, convencidos de  adivinadores, magos  y usos  mágicos para  gobernar.

Ahora es  anacrónico,  pero  en los palacios  de  gobierno  nada  de  bien  cae  quien llega con malas noticias y hasta parece ponerse feliz  al  darlas.

Porque  también en la  forma  de  decir las cosas influye la respuesta recibida.

Ahora las Organizaciones no Gubernamentales, metidas de lleno  a los  temas polémicos,  buscan hablar   fuerte  y  “en  opositor”, porque desde hace años la  maquinaria propagandística  de   Los  Pinos  se olvidó  de que algún día   necesitaría  a  la población  y  perdió, por omisión  sobre  todo, la  batalla  de las  ideas.   Al cambiar los vientos   internacionales y  golpear por  donde  quiera a Peña Nieto,   se encontraron con un país  donde la moda era encontrarle  errores  al Presidente  y  cargarle cuanto  estuviera mal en los municipios, estados  y  ya no  digamos  en  todo el país.

Empujan ahora fortísimo  los propagandistas oficiales, a golpe de  billete,  pero  la tendencia ahí  está  sin revertir.  El “contemos  también  lo bueno  entra por una oreja  y  sale por la otra”. El  Presidente ya  se hartó de   tanto  hartazgo popular.

Decíamos que hay  formas  para  decir  bien,  regular o mal,  lo  mismo.

Activistas importantes no son  profesionales en el  buen  decir.  Primero les importa  hacer  olvidar  que reciben dinero  del   gobierno  al cual corrigen, por lo que  se  les  borra cuidar las formas.

El  Presidente acude  a esas  reuniones de “no  gubernamentales”, a encontrar espacios  para convencer a  la población  de sus logros:  empleo,  inversiones, reconstrucción  disciplinada, etc. No  acude  a  que le digan  cómo  gobernar y  mucho  menos  a  que le  señalen  fracasos, donde él  ve progresos.

Las  Organizaciones no  Gubernamentales, manejan los  datos del  mismo  gobierno,    más   estudios   encargados por   ellas mismas, para  tener  siempre conclusiones llamativas y propuestas  que suenen  posibles.

Este lunes fue María Elena Morera,  activista  que en un foro sobre seguridad, se adornó al   afirmar: “Esta  masacre para nosotros  si  la  consideramos  de proporciones bélicas, los asesinatos,  las  desapariciones, las  violaciones  de los  derechos    humanos, los secuestros, las  extorsiones, los robos  ya  se  hicieron parte  de la  vida misma  de los ciudadanos…”.

Grueso lo  de “masacre de proporciones  bélicas”  que  si  llega a  popularizarse, bastante daño hará  a la imagen del   gobierno, por  ser  golpeadora  exageración que  avanza   los  reclamos callejeros  ahora  repetitivos.

Tanta licencia literaria molestó en serio a  Peña Nieto quien improvisó respuesta, llamando a  eso: “bullyng” a instituciones de policía   y  de Procuración  de Justicia.

Para pronto  los activistas   de las Organizaciones No Gubernamentales,  rechazaron la acusación presidencial, alegando libre expresión  y respeto al  mensajero, Pero  les dolió  el  añadido de Peña Nieto: “…queremos actuación  responsable  y eficaz de las  instituciones a las  que todos  los  días pretendemos  desmoronar o  descalificar…”.

Si  gobernar  es  difícil,  ser oposición inteligente  y  efectiva es lo doble.