Revolución Mexicana, de mitote a mito a olvido

Hasta en este, nuestro país de magia y absurdo,  la propaganda, el cuento, la exageración sobre la Revolución Mexicana no aguantó el  centenario.

Años antes el demoledor Ernesto Zedillo puso en los Pinos a quienes ningún compromiso público necesitaban mostrar con lo que aquí llamaban LA PRIMERA  REVOLUCIÓN DEL SIGLO XX.

Con eso  se  sintieron  libres para hacer otros  de  sus negocios, pero  abandonando  la  débil línea política,  para presentar  en las calles  un show como  en  Las  Vegas, pero  sin tronar  de   ametralladora.

En  rigor, no es verdad que  la  revolución haya  iniciado el 20   de  noviembre. Ese día  Francisco Ignacio  Madero  vino  de  Estados  Unidos,   leyó  papel y  regresó  a  sitio  seguro.

Tampoco es  que  haya  terminado  con la  Constitución  de Venustiano  Carranza.  Faltaba que lo  mataran los propios  revolucionarios, como él  había mandado matar  al Zapata   de la peonada con  la Virgen  de  Guadalupe en  el  sombrero,  mientras  carrancistas  y obregonistas destruían seminarios, fusilaban imágenes  y quemaban  bibliotecas  de  educadores  católicos. Contradicciones hoy  enterradas  en  el   Monumento  de la Revolución  donde hacen dormir juntos  a víctimas con victimarios.  Excepción de  Zapata, cuyos  restos  no han entregado  sus   familiares para evitar  que  los pongan  en tamañas compañías.

Que  se  levantaron por  hambre.  Para nada  se  veían hambreados los  ricos Madero,  los  políticos  norteños y  cuantos vestían  y  combatían con  lo entonces usual en el  ejército de USA.

Y  suponiendo que por crecerla economía  haya  sido,  Sergio Sarmiento, con datos  de  Maddison  nos  dice  que  1910  el producto bruto interno en México  era de 1,694 dólares, frente  al de USA que  era  de 4  mil 964 dólares.   Al terminar la Revolución aquella  diferencia  de  193 por  ciento, se  elevó al  571 por ciento  más  ricos los primos  que  nosotros.

El  hecho es que cada quien, con  lo  que  tenía,  armaba a su gente y se iba a la  bola   a  ver  qué  sacaba. Hasta los hacendados mandaban a su gente  a levantarse para  protegerse y acomodarse a  lo que  venía.

Que la Revolución  fue  para hacer valer  el voto  y  evitar  la reelección. Otra burla.

Las  votaciones  de Madero fueron como todas en ese  tiempo: el  que  cuenta, gana. Aun  así, en un país de más  de 15 millones  de  habitantes, donde podían votar más  de 6 millones, Madero ganó  con 20 mil votos.

Que la gente vote y que los  votos se   cuenten y cuenten, seguimos  esperando, Sufragio efectivo,  ja, ja, ja.

La No-Reelección, tan  mexicana como bandera política de Juárez y luego  de Porfirio Díaz para quitar  a  Juárez del poder, fue  lo único logrado en la  Revolución. Desde  que  mataron  a Obregón, ya no  le  buscaron a la  reelección.

Ahora mismo, por ley,  el  mismo  sistema vuelve  a tropezar  en esa piedra, legalizado  la  reelección para los  cacicazgos regionales.