El Lago de Tos-Cano

Se despidió Tincho Carstens
con su personal estilo,
abultado, acatarrado,
inflacionario y tranquilo.
Y dizque al salario mínimo
apoyó kilo por kilo.

Esta guajira le canta
al triste salario mínimo,
ese tan desconocido
por los grillos y sus íntimos;
y que debería llamarse
en vez de mínimo, ínfimo.

Para los tristes salarios
existe una comisión
que hace sesudos estudio
y anda región por región
viendo que salario pone
como insulto a la razón.

Medio kilo de tortillas
resultó el nuevo aumento.
Como gran logro, el Preciso
lo difundió muy contento;
Juan Pueblo nomás soltó
unas mentadas al viento.

¿A los del elefante blanco
de la comisión también les
aumentaron su medio kilo, apá?