Alarma por el Hospital Regional

Por María José Zorrilla

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Hoy día está en boga el término ciudades saludables, ciudades que se comprometen de manera integral a los temas de salud, no sólo referentes a la carencia de enfermedades y de protección sanitaria, sino a ciudades que ofrecen estilos de vida más sanos, entendiendo por ello bienestar social.  Mejores condiciones de vida para todos, oportunidades para estudio, trabajo, buen servicio de transporte público, acceso a la información, recreación y actividades artísticas y culturales.

Puerto Vallarta está lejos de ser una ciudad saludable a pesar de tener una muy buena infraestructura turística, pero desgraciadamente no ofrece las mismas condiciones para sus ciudadanos.   Ni hablar de la carencia de parques, áreas verdes o de la incesante permisividad para construir sin ton ni son en zonas ya densamente pobladas o en zonas que debieran ser áreas protegidas.  Estamos hablando del tema estrictamente salud.  De un tema de vida o muerte que debiera despertar nuestra alerta y nuestra conciencia, para forzar a que las cosas cambien y la salud en el municipio y en el estado se maneje de una manera transparente y eficaz.   Y por lo pronto apoyar de la manera que mejor se pueda.

Hace una semana acudió a mí un joven que había hecho trabajos de mantenimiento en mi negocio, para solicitar apoyo para que su esposa pudiera ser atendida en el hospital regional, porque pensó que era una cuestión de influencias el que pudieran atenderlo. El joven cuenta con el famoso seguro popular del que tan orgulloso se siente el gobierno federal, pero que en el ámbito local está resultando ser desastroso.

La ficha para darle ficha en el centro de salud para que fuera atendido en el Hospital Regional, se fue post poniendo y post poniendo.  La última vez que fue al centro de salud más cercano a su domicilio, lo trataron ya muy mal y le dijeron que finalmente no había fichas.  En lo personal no tenía idea que el hospital regional se había convertido en un lugar donde las fichas tuvieran que esperar a las fichas, casi como un trabalenguas involuntario.  Estamos hablando de un tema de salud para el sector más desprotegido y vulnerable de nuestra sociedad.  Un segmento  que no cuenta con otra forma de seguridad que el seguro popular, por el que pagaron un servicio que ahora no les pueden ofrecer.

Por algunas indagaciones que hice, supe que desde hacía muchas semanas el hospital no contaba con anestesiólogos.  Días después me informaron que una bacteria había ingresado al nosocomio y que habían tenido que cerrar todas las salas salvo las de atención urgente en partos.  Ayer leí una nota de Mauricio Lira en su edición en línea de Noticias PV y con tristeza veo que el problema para la gente cada día es mayor.  Mauricio Lira comenta que una mujer que iba a dar a luz en el Regional, fue enviada primero a otro hospital que dice de San Francisco, imagino sea el de San Pancho, la regresaron.   Ya con la emergencia encima ingresaron a la clínica del IMSS, donde la atendieron por una alta cantidad de dinero que ascendió a 16 mil pesos, según informó la familia denunciante.  Si estamos lejos de ser una ciudad saludable en lo que a contexto internacional se refiere, al menos deberíamos garantizar que todos los vallartenses puedan tener acceso a la salud a la que tienen derecho.

El  Gobernador debería poner atención urgente, pues pareciera que el secretario de Salud no le ha informado de la trágica situación que pervive en el Hospital Regional del segundo destino turístico más importante del país.  El tema da para más, pero por lo pronto, hagamos presión para que Vallarta no sea tratada como una ciudad de segunda en términos de algo tan vital como la salud.  Es obligación del Estado ofrecer y garantizar este derecho estipulado en el artículo 4 de nuestra Constitución. Los turistas son muy importantes, pero también nuestra gente más necesitada.