¿Existe el soñado “Don Perfecto” Meade­?

José Antonio Meade.

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Nos explican a los iletrados que el técnico José Antonio Meade les ganó a todas y todos simplemente por ser per-fec-to.

No hay de dónde tirarle o cual piedra podría ser “la primera piedra”.

Dura situación para los políticos mexicanos, siempre pidiendo que mejor cambien de tema cuando se habla de corrupción y cuenten una de Blanca Nieves y los 7 colaboradores chaparritos.

Dijera el bravero poeta veracruzano, Salvador Díaz Mirón: hay aves que cruzan el pantano y no se manchan. El plumero de “Don Perfecto” Meade es de esos.

Dicen que ahora en cuanto los “sepulcros blanqueados” arreciaban su llanto por los corruptos, una caravana caía en el lugar, les leía, en el “cuadro” todas las que había hecho esa semana, les pedía redimirse mediante “Mochila”, luego iban con “Don Perfecto” a llevarle el chisme.

Al solo mirarlos cómo movían los gases encarecidos, “Don Perfecto” se los cachó esa misma tarde inventó el transporte innovado con el trasporte alterno guachicolero -guacamole, hoy aprobado por el mismísimo Trump que mejor le cambia  el tema cuando el tamaño del aguacate esta grande.

Tanto los del PRI  como  los del PAN han intentado hacerlo caer en la brasileña ¡Necios!

Para pronto condenados a ver dos, tres, mil repeticiones del clásico joven Cruz Azul y América.

Lo que no han dicho es cuál es la pena por siquiera atrevernos a dudar de plumajes, pantanos y plumitas que no se manchan.