Así es la vida

José Baumgarten.

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Por Humberto Aguilar

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La vida es así, así es la vida. En la ciudad de Guadalajara terminó ayer la Feria Internacional del Libro, proyecto hecho realidad desde hace varios años por la Universidad de Guadalajara con fama internacional por la calidad y la cantidad de autores que llegan a exhibir sus últimas ediciones con ventas que se dice son de excelencia.

Este año, como hace seis años es el foro con pasarela de los candidatos que buscarán la Presidencia de México el año próximo: Ricardo Anaya, del PAN, Enrique Alfaro, que quiere ser el gobernador de Jalisco, Margarita Zavala, todos con muestras de que si leen para que no los agarren en curva como hace seis años a Enrique Peña Nieto, aspirante a gobernar como lo hace en estos momentos. En esta Feria Internacional del Libro estuvo presente don Héctor Pérez con su último libro sobre la cocina mexicana, hizo la advertencia de que no ofrece ninguna receta de cocina, pero sí, la gran variedad de platillos tradicionales mexicanos.

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DEJAN HUELLA

En tanto eso ocurre, hace unos días conocimos la noticia del fallecimiento de José “El Pepón” Baumgarten, un personaje de historia desde su juventud hasta el último día de vida.

Como representante de la firma cervecera, como socio de aquel famoso restaurante allá en la colonia Emiliano Zapata llamado La Langosta, donde la particularidad se ofrecía tostadas de ese delicioso producto del mar.

 “El Pepón” jamás quiso andar en la política, su padre Don José Baumgarten fue uno de los últimos presidentes municipales de la vieja guardia vallartense. De aquel restaurante se recuerda que este genial vallartense tenía un equipal en el que apenas lograba sentarse, su pesadilla fue la gordura y alguna vez en plática informal me dijo que todos los días soñaba que se iba a morir precisamente por ser tan gordo, hasta que rompió el trauma y decidió morir todos los días, pero ya sin tomar en cuenta que le pesaba el soñarse muerto.

Su fallecimiento debe haber conmocionado a todos sus amigos, quienes se le anticiparon en aquella mesa de los sabios del restaurante Las Palomas que también dejó de existir, como han dejado de existir otras figuras famosas como maestros y maestras de la escuela 20 de Noviembre que forjaron a los jóvenes del Vallarta de los años cincuenta y sesenta. Como aquel gran amigo Humberto Mantecón a quien conocí una tarde en el pasillo de la presidencia municipal, me lo presentó con mucho entusiasmo Humberto Famanía, le vi el rostro de pata salada auténtico. Luego supe que la familia Mantecón es una de las más tradicionales de este rincón jalisciense que tanto queremos.

Se fueron también otros excelentes amigos como Beto Curiel, su hermano Alfonso, el popular Chavalón, sin duda como nos iremos yendo de este mundo muchos de nosotros que ya atravesamos el promedio de vida que se nos asignó posiblemente en forma celestial.

Así es la vida, quienes fallecen dejan huella en tanto que docenas y hasta cientos de nuevos seres nacen para poblar nuestro Puerto Vallarta en este siglo que va apenas en su año 17. La vida es así, no soy pesimista pero solo me queda decir ¡ni modo!… así es la vida.