Navidad y esperanza

Se avecina el año de las elecciones.

Por  J. Mario R. Fuentes
(jomarefu@hotmail.com)

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La época decembrina festeja y llena de regocijo hogares, calles y avenidas,  todos a celebrar el natalicio del Todopoderoso; la proclividad de elevar el corazón en reflexión constante es para pocos motivo de esperanza y fe; mientras para los más es despilfarro y cinismo.

Solamente con un cambio de actitud y visión social se transformará la realidad de México, no veo otro camino en estos momentos y para el futuro.

Los verdaderos líderes sociales son contados, los farsantes se han encargado durante este 2017 de fracturar la confianza social. Solamente se ve por doquier miseria, tragedias y devastación de recursos.

Sale la plantilla burocrática de vacaciones, se congelan las propuestas, iniciativas y todo aquello convertido en agravio para la sociedad, es como si detuvieran el tiempo y no pasa nada, después se regresa a la realidad y otra vez se aceitará la maquinaria de la esperanza, se retomarán los problemas y las “soluciones”; se llegará a la nueva era de los discursos ramplones para dibujar una nueva nación en medio de la penuria, campañas políticas.

Los funcionarios públicos a vacacionar, tal vez olvidaron que la tristeza no sale de vacaciones; ellos no la han sentido en carne propia, bendito Dios no han perdido a un ser amado en una acto ruin y devastador.

En una nación como la nuestra no hay óbice para cualquier comportamiento sea o no  ofensivo, se vive la libertad en el desorden ahora en los extremos de la desvergüenza, podría haber sido de otra forma, no lo es, los  pronósticos de una sociedad ordenada, respetuosa y con los suficientes valores para convivir quedó muy atrás.

Discurso desgastado con exordios infames, tramposos carentes de sentido y muy, pero muy fuera de la realidad que vive México. Sus contenidos describen a un país lleno de posibilidades, riqueza y futuro por demás promisorio ¡no es  cierto! Pobreza, miseria, corrupción, componendas, tragedias y devastación de recursos se encuentran a cada paso. Engaño tras engaño entierran a este 2017.

Para cuando regrese la realidad a las oficinas burocráticas hoy interrumpida por el asueto, los resentimientos entre la población habrán crecido, ya no se desvanece como antaño los funcionarios públicos hartos de diversión y despilfarro, verán más dolor entre la población, los resentimientos incrementados en un caldo de cultivo insano y peligroso.

La crisis del peso frente al billete verde, las negociones del TLCAN ante los conflictos internacionales que no cesan, críticas a nuestro sistema de justicia y seguridad interna, crisis en los precios del petróleo, producción en el campo mermada y lo peor de todo la falta de credibilidad en el aparato de justicia. Si se pudiera sacar una radiografía en una apretada síntesis de lo que ha sucedido en los últimos meses asomarían la cabeza la pobreza y la grieta en nuestro Estado de Derecho, con todos los elementos tristemente ya descritos.

Los problemas nacionales más urgentes no se congelan, no se frenan con un periodo de asueto, claro bien merecido para los que a diario hacen de su trabajo una mística de vida, de entrega; para los que solamente medran de los dineros del erario para ellos pesa mucho su conciencia, si saben que existe.

Nadie puede dejar fuera de su pensamiento que ante el aumento del precio del dólar las que más sufrirán serán las familias vulnerables, crecerán los grupos marginados, por ende la pobreza, porque es claro que los programas sociales se verán fuertemente impactados por la espiral inflacionaria de diciembre, hidrocarburos más caros amenazarán las finanzas de las familias más pobres.

Viene un 2018 de elecciones, los partidos mediáticos transforman a los funcionarios en chapulines, ya ven a que puesto pasarán para continuar fuera del error, porque estar fuera del presupuesto es vivir en el error, como lo estamos la gran mayoría de mexicanos, con la esperanza de ver que hagan bien su trabajo esos que ahora abarrotan los centros turísticos nacionales e internacionales, al volver a sus labores cotidianas sabrán que los procesos sociales no se detienen, no mientras existen los agravios a los cuales pareciéramos acostumbrados.

En medio de este desorden deseo una celebración navideña para los trabajadores, plena de alegría, aunque cueste trabajo alcanzarla, Jesucristo renacerá en el corazón de cada ser humano de buena voluntad.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.