Consejos de una abuelita modernaGente PV

Ingobernabilidad

Las personas honradas y que hemos trabajado toda la vida para tener una vejez digna y tranquila… ¡Tenemos que vivir tras las rejas de por vida!, mientras los delincuentes andan felizmente sueltos.

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Por un México mejor

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México, mi país adorado, tan amado por mis ancestros, quienes me enseñaron desde la cuna que el ser mexicano era un gran privilegio, ya que vivíamos en el mundialmente famoso “cuerno de la abundancia”, y que poseía unas Leyes tan perfectas que eran admiradas en… ¡casi todo el globo terráqueo!

Mi nana, así como todos los empleados de nuestro hogar, eran consideradas como parte de nuestra familia; como pasé mi infancia enferma, todos iban a platicar conmigo y me decían que ellos se sentían orgullosas del haber nacido en nuestro maravilloso pueblo de Tuxpam, Veracruz, lugar rodeado de una envidiable naturaleza, donde poseíamos de todo: diferentes tipos de árboles frutales, bellísimas plantas de ornato, con una extensa variedad de fauna y se respiraba un exquisito aroma a flores, cambiante según la época del año.

Se encuentra situado al lado de un extenso río que desembocaba a unas increíbles Playas naturales, con arena tan fina que podía pasar por los hoyos de cualquier salero; en aquella época estaban libres de toda contaminación; todos bebíamos del agua de los pozos existentes una exquisita agua dulce, que en algunas casas era almacenada en esas frescas ollas de barro.

En ese divino lugar donde tuve la dicha de nacer, no se conocía el hambre, ya que me consta que a cualquier hora del día podíamos visitar la casa o choza “más humilde”, y siempre nos recibían con una franca sonrisa y deliciosos alimentos o fruta ¡porque aunque ustedes no lo crean, vivíamos en un verdadero Paraíso Terrenal! Si se tenía apetito y la persona era floja, sólo estiraba la mano para cortar una exquisita fruta; si tenía más hambre, tiraba su cordel con un anzuelo al río y sacaba un buen pescado; con un poco de paciencia encontraba algunos ostiones, camarones, cangrejos, jaibas, pulpos, etc… ¡Para obtener una deliciosa comida!

Mi gran problema fue que viví de pequeña en un ambiente de mucho amor, cuidados y sobre protección, y cuando nos tuvimos que ir a radicar a la ciudad de  México, para poder continuar con nuestros estudios superiores, porque en mi maravilloso lugar sólo había hasta tercero de secundaria; nos topamos con la realidad de un país desconocido para mí; lleno de personas con diferentes formas de pensar y actuar, que eran capaces hasta de matar, con tal de obtener todo lo deseado…

La terrible realidad

Fue entonces cuando me di cuenta que viví en una gran mentira, ya que tanto mis Padres, Abuelitos y Maestras, siempre nos decían: Si tu respetas… ¡Te respetarán!; Si tú eres bueno con tus semejantes… ¡Todos lo serán contigo!; Antes de dar tu palabra de honor, piénsalo, porque tendrás que cumplir  esa promesa. Si tú eres amable con todos… ¡Tendrás todas las puertas del mundo abiertas!…

En mi pueblo, todas las casas tenían las puertas y ventanas abiertas y existía entre los habitantes  el respeto absoluto; la palabra de honor valía más que cualquier papel firmado; y lo más admirable era el cuidado y la protección tanto para todos los ángeles terrenales, así como el gran respeto para con los ancianos; todos los habitantes nos cuidábamos y protegíamos. Pero al llegar a la gran Capital… ¡Increíble!, tuvimos que acostumbrarnos a cerrar las puertas y ventanas con llave; evitar hablar con desconocidos y no salir a jugar a la calle con nuestros amiguitos.

Llegar a un paraíso

Cuando llegué hace casi 26 años a éste paradisiaco lugar a visitar a mi familia, me quedé enamorada de éste maravilloso terruño por ser un pequeño Puerto como el mío; con esa hermosa gente buena y pura, tal como la que yo conocí en mi infancia; las puertas y ventanas permanecían siempre abiertas; todos se cuidaban entre todos. Recuerdo un día que me llevé a mi nietecito para ver unos muebles…

¡La dueña del local no me dejaba salir porque siempre lo había visto con mi hijita! Me tuve que esperar hasta que ella llegó. Se lo agradecí a la señora en el alma. Por eso me quedé muy tranquila y feliz, cuando supe que mis hijos se quedarían a vivir aquí.

Varios años después, decidí venirme a vivir aquí, para pasar mis últimos días en éste fantástico lugar. En diez años… ¡Jamás cerré ni puertas y ni ventanas con llave!, pero hace no mucho, con tantos cambios en mi adorado país en: Sus respectivas Leyes; con la famosa globalización; la ambición desmedida en algunos poderosos; la corrupción incontrolable; la famosa impunidad; la infame venta de nuestro territorio a los extranjeros; etcétera… ¡Comenzó la “ingobernabilidad” en mi adorada pero muy vejada Nación!

Vivir tras las rejas

Ahora las personas honradas y que hemos trabajado toda la vida para tener una vejez digna y tranquila… ¡Tenemos que vivir tras las rejas de por vida!, mientras los delincuentes andan felizmente sueltos, cometiendo atrocidades e infamias sin castigo alguno, ya que las  nuevas Leyes y los Famosos Derechos Humanos ¡los protegen!… Por quinta vez se me han metido a robar haciendo destrozos, y veo con tristeza que de nada sirve ir a reportar el robo ya que aunque tengan las huellas digitales, de manos y pies, describir a los delincuentes, ir varias veces a la oficina correspondiente, etc… ¡Jamás se recupera nada y el delito queda impune, a pesar de tanto tiempo perdido y gasolina gastada!… “Ingobernabilidad”…

En ésta ocasión, el día 26 de octubre, se llevaron hasta mi pasaporte, papeles personales, computadora, lo que me quedaba de joyería y varias cosas más. El pasaporte y los papeles personales, correspondientes… Los fui a reportar al consulado de los Estados Unidos, en Nuevo Vallarta, Nayarit, con la persona encargada, para evitar que toda una vida de arduo trabajo honrado, junto con todo mí prestigio de tantos años, que viví en frontera, unos delincuentes pudieran hacer mal uso de toda mi papelería personal y de mi nombre…

Pero… ¡Ni siquiera se molestaron en anotar ni mis principales datos!… Ya que sólo era la oficina para los extranjeros…

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Una patria vejada por los delincuentes

Es verdaderamente triste y lamentable en lo que se ha convertido mi adorada Patria, ya que la delincuencia a nivel nacional está tomando porcentajes alarmantes; hasta la misma policía te recomienda no meter a los vándalos a la cárcel, porque con las nuevas Leyes y la protección de los Derechos Humanos… ¡En tres días salen y corres el peligro de que como por tu culpa estuvieron encerrados, regresen más enojados!… “Ingobernabilidad”…

Pido una ferviente oración por todos los delincuentes y los políticos corruptos, para que por amor a sí mismos y su familia, hagan un alto en sus vidas y se arrepientan de tanta infamia cometida. Recuerden: “Errare humanum est”… ¡pero reconocer nuestros errores y horrores es divino!”… es mejor acabar con la ingobernabilidad de nuestra adorada patria y vivir como hermanos en nuestra divina tierra mexicana.

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Cariñosamente Ana I.