“La política uno de las formas más elevadas de caridad”

El Papa Francisco.

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Por  Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla
(luis.zuniga@univa.mx)

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 No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Concebir y darás a luz un hijo, al que le pondrás por nombre Jesús
(Lucas 1,31).

Que los sentimientos de amor y de paz que envuelven a nuestras familias sean perenes  y se contagien en nuestro entorno.
Una feliz Navidad.
Luis I. Zúñiga y fam.

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En el marco del “Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos Latinoamericanos”, celebrado recientemente en Bogotá Colombia y organizado por la Pontificia Comisión para América Latina junto al Consejo Episcopal Latinoamericano, se congregaron cerca de setenta políticos, y veinte clérigos entre obispos y cardenales de los distintos países latinoamericanos, para  intercambiar experiencias y reflexionan sobre el papel de los laicos en la política, y sobre el aporte de la Iglesia católica a la misma, inspirados en el documento de Aparecida la Iglesia en América Latina.

El Santo Padre Francisco recordó el concepto expresado por Papa Pio XII y retomado por los sucesivos pontífices: “la política una de las formas más elevadas de caridad”.

En una clara postura de lo que significa para la iglesia la política como un servicio; puntualizando el Papa que la política  “no es sierva de ambiciones individuales”, “tampoco patrona, que pretende regir todas las dimensiones de la vida de las personas, incluso recayendo en formas de autocracia y totalitarismo”.

A través del servicio, privilegiar el bien común, concebido éste último por el Concilio Vaticano II, como “el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección”,

En este binomio del servicio y el bien común, impulsar el crecimiento de las personas, de las familias y de las comunidades en general lo que de acuerdo a lo que señala el Papa como la mejor manera de llegar a una política auténticamente humana, con un sentido de justicia, de la benevolencia y del servicio al bien colectivo.

En su reflexión el Santo Padre conmina a los políticos y a quienes aspiran acceder a ella, de la necesidad de rehabilitarla –la política- que con ausencia de debates políticos de altura, propuestas fundamentadas y planes específicos sustentados que vean hacia el bien común,  se presenta con ausencias de diálogo abierto y respetuoso; sin que ello deje de reconocer el importante trabajo realizado de políticos de orientaciones distintas, que se acercan a la figura ideal de la dirigencia política, y que son capaces de movilizar sectores populares en pos de grandes objetivos nacionales y latinoamericanos.

Importantes y grandes son los desafíos que debe atender la política y fueron expuestos por el Papa Francisco, tales como la custodia de la vida en todas sus etapas y manifestaciones, el crecimiento industrial, tecnológico sustentable, la pobreza, lo que denominó puntualmente como “la escandalosa desigualdad social”, la exclusión, e identificando la necesidad de fortalecer el tejido social a partir de la familia, y la de deshacerse de lo que con contundencia también llamó como “la lacra de la corrupción”, entre muchos otros de los retos que debe enfrentar la política.

También el Santo Padre Francisco hace alusión a la ausencia de voces e iniciativas de laicos católicos que abran camino al Evangelio en la vida política de las naciones, como a los pastores de comprometerse con el pueblo, trabajar con él, soñar, reflexionar y sobre todo rezar junto al pueblo, sin caer en el clericalismo que a menudo induce a la tentación de pensar que el así llamado “laico comprometido”, es el que trabaja en obras de la Iglesia o en parroquias, descuidando, en consecuencia, al creyente que “muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir su fe”.

Invita el Pontífice a los  laicos católicos, no ser indiferentes a la cosa pública, ni relegados a los templos ni en espera de directivas eclesiásticas, así mismo hace un llamado también a los pastores, que escuchen con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir los laicos que viven su fe en los distintos ámbitos de la vida social y política.

La política no es ni debe ser un tema ajeno a cualquier individuo de la sociedad, se señala en forma reiterada que cada quien tiene el pueblo que merece, ello nos invita a asumir una actitud proactiva ante los grandes problemas en los que se encuentra inmersa nuestra sociedad y también debe ser un llamado a la conciencia de aquellas personas que ostentan cargos públicos o quienes aspiran acceder a un puesto de elección popular lo que desde su momento señaló el Papa Pio XII, “La política uno de las formas más elevadas de caridad”.

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(*)  Director de la Univa-PV