Que personaje tan especial

Ayer por la mañana en la ciudad de Culiacán, Sinaloa falleció uno de mis sobrinos favoritos de nombre Guillermo Aguilar Escobar. Un muchacho muy especial, de una sonrisa agradable, hábil comerciante que en toda su vida probó el alcohol.

Nació en los años sesenta, fue parte del equipo infantil de beisbol de Mazatlán que gano el campeonato nacional en el campo de Azcapotzalco, estudio en la universidad de Sinaloa la carrera de arquitectura, pero se le dio mejor el comercio. Marco una etapa muy importante tanto en Mazatlán como en Culiacán.

Con la diferencia de uno o dos años convivieron mi hijo Francisco Javier, César Aurelio Meza y Memín, tres primos que en su juventud marcaron historias de alegría y de simpatía. La vida de los tres se marcó, el fallecimiento de este sobrino nos deja una profunda huella a toda la familia.

El motivo por el cual lo recuerdo aquí tiene un fundamento muy importante. Siempre de buen humor, lo mismo hacía reír a sus primos, que los hacia enojarse con él. Hay una larguísima historia de anécdotas que los hicieron reconocer las virtudes y los errores que todos los jóvenes pueden vivir incluso hasta hace unos pocos días de su fallecimiento.

Desde los campos infantiles de las ligas pequeñas de Mazatlán hasta las ligas de beisbol juvenil y de liga mayor en Culiacán.

Quiero decir que es uno de mis sobrinos más apreciados por ese humor tan admirable que siempre le conocí. Dueño de una sonrisa contagiadora en todo momento fue positivo pese a que cargo con diversas enfermedades que lo hicieron caer en la diabetes. La mucha medicina que consumía le afecto los riñones, fue candidato a un trasplante que jamás llego. Finalmente un golpe en la cabeza le provoco coágulos, estuvo en coma inducido, hasta que finalmente un paro cardiaco le quito la existencia.

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Murió dos veces.

Una sola de sus anécdotas quiero recordarla en este momento. Hace poco más de un año perdió el conocimiento y los médicos llamaron a la familia para decirles que prepararan todo porque estaba a punto de morir. La noticia reunió a César y a toda la familia, lo visitaron en su lecho donde estaba inconsciente desde hacía más de una semana, su primo César que tiene una voz muy especial empezó a charlar cerca de él con las hermanas y solamente la voz le hizo abrir los ojos y llamarlo. Desde Brasil, Francisco Javier su otro primo habló por teléfono y le dijo a sus hermanas que se lo pusieran en el oído posteriormente declaró que había reconocido su voz.

Prácticamente revivió, se levantó de la cama y en poco tiempo ya estaba trabajando en sus empresas. Ayer finalmente entrego su vida al creador. Nos deja todos los recuerdos, anécdotas y detalles de su simpatía que son el legado para mí y sin duda para César Meza y Francisco Javier.