Desazón

Las 13 reformas estructurales significan cambios importantes.

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Por  J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Me atrevo a señalar que más de la mitad de mis compatriotas mexicanos vivimos en la desazón en este año que agoniza.

Nuestro país ha sido reconocido en diversas naciones por las transformaciones realizadas a lo largo de su historia, sin descartar los avances en los años de gobierno del Presidente Peña Nieto, hay camino para la nación aunque si se dijera la verdad del precio de esas transformaciones el pueblo mexicano estaría más agradecido  con sus funcionarios y políticos.

Si realmente se pudiera cumplir el mínimo de lo anunciado por los funcionarios del sector público y privado México estaría entre las naciones mejor posicionadas a nivel político y económico del mundo, la  información permitiría obtener la suficiente capacidad para enfrentar problemas con mayor entereza, los países perciben las soluciones y producen cambios de fondo al estar enterados de los escenarios donde se mueven sus decisiones.

Las 13 reformas estructurales significan cambios importantes, algunos cuestionados por los que no quisieran que se moviera nada; aquellos que ven las transformaciones como amenazas, pobres mentes mediocres. Afortunadamente los más están en contra de esos comportamientos basados en la mezquindad. El México de hoy está encaminado a pensar en sus futuras generaciones, para que no sientan la vergüenza de permanecer sin moverse. Es bueno pensar que se piensa para el futuro y no el presente, no por salir bien del sexenio solamente, sino ver el bosque de oportunidades completo, dar solidez al comportamiento actual y buscar el mejor destino, hoy la inversión fluye así como el empleo (con más de 120 mil millones de dólares y la creación de dos y medio millones de empleos formales) el turismo como actividad primaria se fortalece y las remesas enviadas por nuestros paisanos, a los que no se les dio una opción aquí, no se quedan atrás, todas para bien del crecimiento nacional.

El año 2018 llega sobre un caparazón de buenas intenciones ofrecimientos por millones como los mensajes en los medios de información masivos que ya se escuchan y estarán ahí hasta el fastidio. Prometer no empobrece, como se dice, lo cual no es verdad, han sido generaciones de engañados: más educación, empleos, terminar con las necesidades de millones de habitantes en la pobreza, más programas alimentarios y pensiones dignas y suman y suman mentiras para obtener votos, engaños al por mayor; poco se cumple.

Corrupción de servidores públicos indignante con poco más de cuatro mil  126 carpetas en proceso de investigación y tantas denuncias diversifican la aplicación de la justicia, las respuestas en muchos de los casos es el silencio ofensivo. Más allá  la complacencia al aplazar las respuestas.

Esto está sobre la mesa de las campañas, la promesa de abatir y terminar con la corrupción, flaca propuesta ante la evidencia de que va de la mano la ambición del político de enriquecerse con el poder obtenido, engordar sus cuentas bancarias es prioridad para él. Se lo permitirá el cargo asignado, los ciudadanos lo saben y aunque en este año de elecciones habrá más conciencia, habrá más vigilancia no se puede dudar; van de la mano el poder y los dineros, en términos concretos: fuero para el enriquecimiento basado en la corrupción, debe terminar en este 2018.

Un año que se lleva millones de vidas humanas valiosas, seres amados que se marcharon por diferentes causas, lo triste será su ausencia, su ejemplo perdurará por siempre. Familiares, amigos, entrañables actores, artistas habilidosos, políticos honestos o conocidos ocasionales, se llevaron una parte de nuestro corazón y pensamiento. Dios los tenga en lugar que se hayan merecido.

Puedo definir a este año 2017 como un doble cara, una sonriente y la otra infame. Fue por momentos ciego, en otro sordo y displicente; los impactos ambientales hicieron añicos las esperanzas de millones de seres humanos, inmensos daños lo distinguieron. Se fueron seres valiosos, no se diferenciaron clases sociales, la devastación fue pareja, en todos los continentes el daño ambiental fue implacable, las migraciones,  se teme su incremento en este 2018 si la obstinación de los lideres mundiales persiste así como el negarse a combatir el cambio climático global.

Fue un año de promesas convertidas en mentiras, acciones sin consumarse en beneficio social, actitudes contrarias a la razón deslealtades y tantos rencores los cuales sugiero queden en este 2017 agonizante, evitar que contamine al 2018 es mi mejor deseo para todos los lectores de este excepcional diario, ¡Feliz Año!

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.