Mar de Fondo: Política y tragedia

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta


La conmoción invadió a la opinión pública esta semana por el asesinato de dos políticos a sangre fría. Primero, a Salvador Magaña, quien fungía como operador político de Movimiento Ciudadano en el municipio de La Huerta, lo degollaron en vísperas de la navidad. Él era un activista político destacado que solía denunciar públicamente abusos de poder e irregularidades administrativas del gobierno. Tenía aspiraciones políticas en su localidad.   

Y el jueves, en Tomatlán, fue asesinado a tiros el diputado Saúl Galindo, del PRD, y quien antes fue alcalde de ese municipio; su hijo presenció su muerte a sangre fría cuando saliendo de su rancho, en la carretera federal 200, varios sujetos le dispararon. Se había registrado días atrás como precandidato para reelegirse en el gobierno tomatlense 

También, a inicios del mes fue ultimado de forma violenta Miguel García Gonzales, quien era funcionario público del municipio de Casimiro Castillo y aspiraba a la candidatura de esa población por su partido, Morena. Son tres asesinatos (de) políticos los que contamos en un mes, en el que también comenzaron las precampañas rumbo a las elecciones del 2018. 

¿Es este un presagio de lo que observaremos en estas próximas elecciones? Muchos han señalado que sí e incluso se han atrevido a decir que vivimos en un Estado fallido. Pues no precisamente es tal, sino mejor dicho una democracia bajo amenaza; ¿de quién?  

Esa es la pregunta del millón. Primeramente, estos asesinatos hacia políticos generan desde luego un clima de inseguridad. Sin embargo, no es más que un reflejo de lo que a diario viven miles de ciudadanos en nuestro estado y millones en todo el país. La diferencia es que trascienden exacerbadamente estos crímenes en la opinión pública por tratarse de personajes conocidos y que formaban parte de la estructura gubernamental de nuestro Estado.  

Sin embargo, no es novedad el asesinato a sangre fría de ciudadanos, tristemente de forma cotidiana. Y en respuesta a la interrogante sobre quién amenaza a la democracia mexicana, pues es muy evidente: los narcos y los corruptos. Los primeros, porque coluden a los órdenes de gobierno para poder delinquir y vender los estupefacientes que envenenan a nuestros jóvenes y adultos.  

Los segundos, aquellos corruptos, por dejarse coludir y hacer que el sistema político mexicano se infiltre de personas que pretenden evadir la legalidad y dejar a su vez que otros también lo hagan. Y en esta dinámica, que es reciproca, se crean múltiples redes de confianza y convivencia, que cuando fallan, o cuando chocan con otras similares pero adversas, provocan actos como los crímenes de los que hemos hablado.  

Se trata no de un Estado fallido, sino de uno en el que su gobierno ha fracasado en combatir al crimen organizado y se ha inmiscuido con él, desgraciadamente a través de la política, y en el que la población busca ejercer la vida democrática, pero se ve asediada por el gran obstáculo de la violencia y la corrupción, que germinan entre sus representantes.  

Al final todo esto es muy triste, pero nada ajeno. Sin duda falta mucho por hacer para extirpar los tumores del narcotráfico y la corrupción de la política mexicana, pero es algo necesario para lograr la paz y la gobernabilidad necesaria para progresar como país. Empero, que descansen en paz estas 3 víctimas del propio sistema en el que participaban, y quizá intentaron cambiar.  

Panistas jaliscienses retoman las riendas 

Enorme sorpresa les causó a los panistas de estado, que tras pasar años dormidos despertaron para este proceso electoral, cuando luego de haber decidido negarse bajo cualquier circunstancia a las alianzas bajo el formato “Por México al Frente”, recibieran un mensaje desde la Ciudad de México en el que se les decía que debían considerar hacer equipo con Movimiento Ciudadano aunque sea en algunas alcaldías y diputaciones, que no podían ir solos como tales.  

Es evidente que dicho requerimiento les llegó por conducto del Comité Ejecutivo Nacional debido a las presiones de Ricardo Anaya por replicar el formato de la coalición electoral, en cumplimiento de su acuerdo con Enrique Alfaro (quien le dará votos para la su candidatura presidencial) de evitar un panismo de oposición en Jalisco que le pueda restar sufragios en su contienda por la gubernatura. 

Pues el pasado jueves, resulta que el PAN Jalisco tendía que discutir el asunto en una sesión de la Comisión Permanente, para determinar la forma de acatar esta “recomendación”. Para nulificar dicha orden, los miembros simplemente no asistieron en su mayoría y por tanto no hubo quórum legal para ejecutar la discusión, por lo que el anterior dictamen de competir sin coaliciones en todos los cargos locales se mantiene vigente. 

El panista Cesar Madrigal, que a todas voces se autoperfila como aspirante a la gubernatura, ha presumido con creces la no alianza que mantendrá el PAN en Jalisco. Ahora que Enrique Alfaro se muestra encabezando las encuestas e imparable, parece ser que al partido albiazul le ha dado por salir del crudo derrotismo y pesimismo que contrajo en 2012 y tratar de revivir como fuerza política. 

Independientes a la carga 

¡A firmar! Al menos ese es el grito de arranque para aquellos vallartenses que deseen apoyar a un aspirante a la candidatura independiente por la alcaldía de Puerto Vallarta. Son 6, y cada vallartense solo puede firmar en favor de uno, aunque no habría problema en que todos acreditaran sus aspiraciones, pues deben reunir algo así como 2 mil firmas válidas, cuando en Vallarta viven más de 200 mil habitantes.  

El meollo del asunto será ser testigos de que aspirantes lograrán ser verdaderos candidatos independientes competitivos en contra de aquellos respaldados por la gran maquinaria de los partidos políticos. Siendo realistas, no hay que negar que uno o dos personajes entre los aspirantes podrían ser capaces de levantar la convicción de muchas personas que los apoyen con votos.  

Sin embargo, si lo que se desea es expulsar a los tradicionales gobernantes partidistas del cabildo en la ciudad, deberían integrar un proyecto de unidad que sume sus estructuras, ser capaces de reconocer que el engranado de la partidocracia es complejo y gigante, y contemplar la humilde posibilidad por declinar en favor de quien se vea mejor proyectado. 

De otro modo, a menos que pase algo totalmente extraordinario en el conocido y estudiado comportamiento electoral, veríamos a por lo menos la mitad de estos independientes participando en el próximo gobierno como regidores, y de ser así, poco podrían hacer como figuras individuales para cambiar las cosas contra las facciones plurales de los demás partidos.  

Se verá en los próximos dos meses si cada uno de los 6 sueñan o realmente ofrecen un proyecto realista, es ya de facto un acto respetable el que decidieran meterse a la política sin el respaldo millonario de los partidos políticos. Aquí dejamos sus nombres, por si el lector decide apoyar a uno (y solo a uno):  Enrique Gay Boy, Luis Alberto Alcaráz, Luis Fernando Sánchez Robles. Máximo Martínez Aguirre, Francisco “Pepe” Martínez Gil y Francisco Romero “El Nene” Yerenita Gacía.