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Arriesgando todo con El Gran Showman

Energética y alegre, la última cinta protagonizada por Hugh Jackman (reconocido por haber encarnado a Wolverine en la saga fílmica de los X-Men), llega a nuestras salas presentando un musical ambientado en la ciudad de Nueva York de finales del siglo XIX, y cuyo reparto da vida a uno de los grupos circenses más excéntricos de la historia.

El Gran Showman cuenta la historia de Phineas Taylor Barnum, quien después de haber sido despedido de su último empleo decide apostar por el mundo del entretenimiento y adquiere un museo de figuras de cera. Las malas ventas y el desinterés del público lo obligan a dar el siguiente gran paso: crear un espectáculo conformado por ‘‘gente peculiar’’ y única.

No cabe duda que las intenciones de Jackman, que ya venía preparando este proyecto desde el 2009, se cumplieron en este filme, el cual a través del soundtrack original deja claro su mensaje: se diferente y aprovéchate de eso; sin embargo, y pese a su respetable producción y digna realización, el filme es bastante pobre en cuanto a narrativa se refiere. Los conflictos dramáticos principales terminan siendo resueltos con números musicales que más que aportar sustancia al filme, terminan siendo la excusa para que su elenco de estrellas demuestre sus capacidades vocales.

La película, contrariamente a la filosofía que predica, no se arriesga lo suficiente, cae en lugares comunes (los cuales la vuelven predecible), y deja en segundo plano a los integrantes del freak show, quienes definitivamente merecían más tiempo en pantalla, al menos más que las trilladas escenas que muestran la infancia del protagonista.

Aunque su título la anuncie como una experiencia cinematográfica grandiosa, lo más probable es que nos olvidemos de The Greatest Showman antes de que termine su mes en cartelera.