Cuidemos la casa común

Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado
San Francisco de Asís.

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Por: Mtro. Luis I. Zúñiga Bobadilla
luis.zuniga@univa.mx

Un documento que debe ser inspirador en la tarea del cuidado de nuestro planeta, es la Carta Encíclica “Laudato Si’ del Santo Padre Francisco, sobre el cuidado de la casa común.

El importante documento emitido en mayo del 2015 establece en su contenido que “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.”

Advierte el Santo Padre de su reconocimiento a todos los actores que trabajan a favor de la protección de nuestra casa común y que de forma vigorosa luchan para resolver las consecuencias de lo que denomina como “degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo”, haciendo referencia al rol de los jóvenes que cuestionan a quienes argumentan trabajar sobre la construcción de un mundo mejor, dejando de lado la crisis del ambiente y los sufrimientos de los excluidos.

El tema de la ecología y el cuidado del medio ambiente, tiene sus antecedentes algunas décadas atrás, lo cual ha permito aminorar el deterioro del medio ambiente, a través de diversos organismos a nivel mundial que han encabezado importantes movimientos cuyos resultados podemos palpar, pero con metas aún por alcanzar para contrarrestar el gran impacto que se aprecia en la devastación de bosques, contaminación de aguas, polución y muchos más impactos negativos a nuestro medio ambiente.

En nuestro país el INEGI lleva a cabo una contabilidad ambiental que se desarrolla desde hace más de varios lustros y permite ofrecer datos sobre el consumo de los recursos naturales; en ese sentido reportó para el año 2013 que el agotamiento de los recursos naturales tales como el agua subterránea, los bosques maderables y el petróleo, alcanzó un monto equivalente al 1.1% del Producto Interno Bruto (PIB).

Refiere el Santo Pontífice que las actitudes que asumen quienes obstruyen los caminos de solución y, en esa consideración también incluye a los creyentes, va desde la negación del problema, la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas.

El problema implica redoblar esfuerzos y buscar con creatividad reparar el daño causado por el abuso. En el mismo año, los hábitos de consumo de los recursos naturales citados, más la degradación del medio ambiente generaron costos ambientales cercanos al 5.7% del PIB nacional.

En contrapartida, el monto de los gastos del sector público para la protección del medio ambiente fue de casi 149 mil millones de pesos en 2013, lo cual representó cerca del 1.0% del PIB nacional; sin embargo, los costos totales por agotamiento y degradación ambiental se acercaron a los 910 mil millones de pesos, lo cual dio un déficit ambiental de 761 mil millones de pesos, de acuerdo a cifras que aporta el INEGI.

Todos podemos colaborar para el cuidado de nuestro planeta, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades y esto debe darse en todas latitudes y a todos los niveles, cada uno somos corresponsables del deterioro que habremos de dejar a las futuras generaciones en caso de no tomar acción.

Por ello cobra relevancia el trabajo que se encuentra impulsando la maestra Rosa Limón Jaramillo, quien es vocal del Consejo de COPARMEX de la delegación de Puerto Vallarta y titular de la comisión de ecología, que busca incidir en la mente, pero, sobre todo; en el corazón de los habitantes de esta región, para hacer conciencia de la importancia de sumarnos al cuidado de nuestro bello Puerto de Vallarta.

Sin duda alguna, tenemos el gran privilegio de vivir en una bella ciudad como lo es Puerto Vallarta, un destino envidiable por la calidad de vida que aporta para los que aquí radicamos y que cada vez más cuenta con el reconocimiento no solo de nacionales sino de turistas extranjeros, que aprecian y disfrutan de visitar nuestro hermoso puerto.

Sería lamentable que nuestra se siga deteriorando y dejemos atrás el trabajo importante de muchos que nos antecedieron y dejaron un granito de arena para un futuro más promisorio para los que ahora nos sentimos privilegiados de disfrutarlo, ello nos debe invitar a tomar conciencia y sobre todo acciones desde nuestra trinchera y a que “cuidemos la casa común”

(*) Director de la UNIVA campus Puerto Vallarta.