Voluntad ciudadana

Por María José Zorrilla

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En este 2018 el tema de las campañas políticas inundará medios electrónicos, medios impresos y redes sociales.  Indiscutiblemente serán las elecciones más reñidas de la historia y los debates estarán presentes en conversaciones de salón, mesas de café, reuniones familiares, foros con politólogos y sin distingo alguno, en las más variadas esferas de nuestra sociedad.  En Jalisco las campañas permearán todos los rincones del estado.  El cambio de poderes en los tres niveles de gobierno será algo que habrá que vivir porque es mucho lo que está en discusión.   Habrá muchos cambios y será una contienda interesante con la aparición de tantos candidatos independientes a lo largo y ancho del país, en donde destaca la presencia del joven Kumamoto en la contienda por el Senado en Jalisco y quien empieza ya con el pie derecho al lograr reunir antes del tiempo límite, las firmas requeridas para entrar en la boleta.

Será también un año de futbol.  El mundial de Rusia estará presente y los distractores para los mexicanos serán múltiples, pero ello no nos distrae de uno de los problemas que en Vallarta no se ha podido resolver: el transporte público.  De quién es esa falta de voluntad política que no permite soluciones a este asunto tan espinoso que cada día tiene aristas más complejas, unidades más viejas, choferes más violentos y usuarios más enojados.

Para Vallarta la elección a Presidente Municipal parece estar más clara, pues todo apunta a una reelección sin mayores problemas para MC y su candidato que seguramente será Arturo Dávalos; pero qué es lo que los electores podemos hacer ante la próxima elección para presionar a resolver los problemas de fondo de nuestra comunidad.  Cuál es el engranaje que debe presentarse para que el transporte en la ciudad salga de la maraña en que hemos permitido hasta llegar a la situación que vivimos hoy día.  El empresariado mucho ha luchado por revertir este problema, pero se siente amarrado con camisa de fuerza por los asuntos sindicales que le pueden explotar en un santiamén en su contra, si le tiran más a la cuerda.  Los políticos locales se lavan las manos diciendo que es un asunto estatal y en Jalisco, gobernadores van y gobernadores vienen con falsas promesas, estudios y más estudios y nada cambia. El transporte local cada día es peor.  Ayer se publicaba en Noticias PV la queja que pusieron un grupo de estudiantes por lo desastroso del servicio de Sistecozome, Unión de Permisionarias y Alianza de Transportistas, las tres líneas subrogadas en la ciudad que se han convertido en la peor amenaza para la comunidad. No sólo por el deterioro de las unidades que son también fuente de alta contaminación para el ambiente y para el oído humano, sino también por la forma en que los choferes conducen por las calles sin respetar semáforos, límite de velocidad,  pasaje, personas embarazadas, de la tercera edad y a otros conductores.

Algo debe hacerse.  Podría empezarse por la capacitación.  Es una oportunidad donde el empresariado, las universidades y el gobierno unan esfuerzos para realizar una gran campaña de sensibilización y capacitación.   Entrarle a la capacitación formal de choferes de camiones con programas y estrategias que le den al conductor una categoría de dignidad que no tiene y entienda la importancia del respeto hacia el otro, llámese usuario, transeúnte o chofer de otro vehículo. No nos queda más que presionar a las autoridades estatales y locales, sumarnos al grito del estudiantado, presionar a los políticos en campaña y al emitir el voto, analizar quién es el que ofrece una verdadera alternativa de solución a problemas que nos ahogan como el del Transporte Público, que está por celebrar 25 años de deambular con el lema de “no hay voluntad política”.  En este 2018 de elecciones, ¿No creen que ya nos llegó la hora de “la voluntad ciudadana”?