Emprender con actitud positiva en los albores de un 2018

Es importante que, de parte de todos, instituciones civiles, realidades educativas, asistenciales y eclesiales, haya un esfuerzo por garantizar a los refugiados, a los inmigrantes, a todos, un futuro de paz
– Papa Francisco.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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Después de un año de intensa actividad en todos los órdenes y a todos los niveles de la sociedad, se hace necesario realizar una evaluación de los resultados obtenidos tantos personales, familiares, académicos, empresariales, sociales, etc. Ello nos debe brindar la oportunidad de identificar nuestros aciertos para fortalecerlos y rectificar el rumbo en aquellos aspectos en los cuales no se concretaron nuestros objetivos planteados a un inicio del año que recién concluye.

Haciendo alusión a lo referido por el Papa Francisco en vísperas del año nuevo, el Santo Padre afirmó que la humanidad “desperdició e hirió” al año “en muchas formas con obras de muerte, con mentiras e injusticias”.

Refirió a la guerra como el hecho negativo más evidente, señalando al “orgullo impenitente y absurdo”, como muchas otras transgresiones que provocaron “una degradación humana, social y medioambiental”.

Desafortunadamente este tipo de situaciones no son ajenas a ningún continente, país o ciudad que, en mayor o menor medida, muestra la dimensión de la transformación y del deterioro de las relaciones humanas desde el núcleo mismo de la familia, que se manifiesta en la sociedad bajo diferentes formas de degradación de nuestros principios éticos y morales de una convivencia sana y en armonía.

Por ello ante la expectativa de un nuevo año que, para el caso de nuestro país, enfrentará retos importantes en el orden de lo político, económico y social; debemos tener una clara definición de las metas a lograr y un camino a seguir para lograr nuestros propósitos; sin dejar de considerar que la suma de nuestros esfuerzos personales en todos los órdenes, contribuyen a conseguir resultados colectivos, ya sea de familia, de empresa o de sociedad, según nuestro campo de actuación.

Debe ser responsabilidad de las cúpulas de gobierno, empresariales, sociales, etc., que representan a una colectividad, definir con claridad el rumbo y las metas a lograr, así como las estrategias que permitan involucrar a todos los interesados, a sumarse para aportar a los resultados en la idea de que la suma de esfuerzos debe potenciar el resultado.

En un año electoral como el 2018, aspiramos a un escenario diferente al vivido en otros procesos en los que prevalezcan las propuestas visionarias, innovadoras y sobre todos sustentadas en las necesidades que aquejan a nuestra sociedad en todos los niveles y estratos; no podemos hablar de impulsar el desarrollo de un grupo minoritario que es el que tiene el control y el poder en todos sentidos, sino también incluyendo y haciendo participe a todos aquellos sectores de la sociedad que han quedado al margen de políticas de gobierno de un verdadero desarrollo y que cada vez más han agudizado la extrema pobreza.

Esta misma tesitura debemos considerarla en otras latitudes como la empresarial, que a través de sus representaciones, debe asumirse una postura visionaria y con una perspectiva más allá del éxito económico, que vea por un desarrollo sostenible dentro de su ámbito de influencia, que no lleve a la explotación del talento humano ni de los recursos naturales propios de cada zona geográfica. Representaciones empresariales y empresarios que deben observar principios éticos de acción y propuesta incluyentes que vean por un desarrollo armónico de sus entornos y no solo velen por sus intereses personales.

Otros actores importantes en el desarrollo de la sociedad, se encuentra sustentado en la labor que realizan las instituciones educativas, las que deben representar también para la sociedad, organizaciones que tengan presencia y que trasciendan en la importante encomienda que tienen de colaborar a incrementar el nivel educativo de una sociedad; para impulsar el desarrollo de las capacidades individuales del talento humano que será factor importante de cambio en el entorno familiar, empresarial y social en el que se desempeñe.

Es incuestionable la importante labor que todos tenemos por realizar en la esfera de nuestra competencia, desde el más modesto de los negocios o labor, hasta la más alta responsabilidad gubernamental, empresarial, educativa y social debemos Emprender con actitud positiva en los albores de un 2018.

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(*) Director de la UNIVA-PV.