Olvido y mentiras

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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La vida me ha enseñado una lógica irrefutable; todo comienzo lleva en su esencia un final, es lo seguro en ese paradigma y es obligado darle la bienvenida con valor y sin remilgos.

Implica cambios permanentes hasta que muere, es un proceso dialéctico, se elige y padece hasta no deberle nada, solo el lamentable y lacerante recuerdo. A lo que se dio la bienvenida con alegría se debe dar el adiós con valentía.

Queda en toda mente sensata lo hermoso vivido aunque se transforme en recuerdo perpetuo, es como despedir la vida al llegar la muerte, punto final al cual todo ser vivo evade, es irremediable desaparecer no sin antes dejar constancia de la felicidad dispensada.

En general puedo afirmar que en todos mis años de vida he vivido desventurados finales, algunos los anhelé, otros me laceraron el alma, quedé atado al estar consiente de mi unión a ellos; la desventura me liberó y también me entristeció por las alegrías vividas y las que jamás volverán, pongo el punto final para encontrar la paz.

Las mentiras convertidas en palabras, equilibrios vacilantes, extremos de la razón en el tiempo acallada al convencerse de lo inútil que fue soportar la indiferencia y la deslealtad de seres ajenos a nuestros objetivos de vida.

Todo ser humano entiende el final de un proceso azaroso y de una etapa hermosa, también es responsable comprender la dimensión de lo que vendrá, además del sufrimiento obligado los cambios son buenos en sí mismos, perversidad o no, son parte de las decisiones íntimas con sus peligros y cambios, el fin es principio cargado de experiencias y manejarlos de la mejor forma es el reto obligatorio.

Es una pesadilla para Estados Unidos y México el señor Donald Trump y su negativa a la firma del TLCAN; Canadá expectante no se inmuta; el mundo permanece inquieto desde la llegada de este sujeto a la presidencia del país más poderoso del mundo; ha realizado un ataque constante contra todos los inmigrantes, no les ha dispensado tregua, como en una colaboración lo dije, su política es a martillazos.

El mundo no esperaba esas reacciones carentes de razón, groseras y destructivas, para nadie que haya seguido la historia de México le es ajeno el rico potencial cultural y de enseñanzas que encierra: tampoco lo es el abuso de empresarios y políticos con el único interés de enriquecerse por encima de las necesidades de la sociedad, se les ha olvidado el bienestar de los trabajadores, únicos creadores de la riqueza que esos grupos ostentan. Produce tristeza y coraje el olvido al apresar la esperanza de una mejor calidad de vida para las futuras generaciones del mundo global.

El 12 de agosto del 2017 el secretario de Economía de México llamó a inversionistas para que aprovechen las amplias posibilidades de inversión en México, nación con una ubicación geográfica envidiable.

Además reveló: Los doce tratados del libre comercio que hemos firmado en el curso de los últimos años nos relacionan con casi 50 países. Hemos suscrito además 32 acuerdos de promoción y protección de inversiones y nueve acuerdos latinoamericanos de complementación y de alcance parcial dentro de ALADI. Los acuerdos regionales que tenemos suscritos con Europa y el Caribe son paralelos a los que hemos suscrito en Centroamérica o en la Alianza del Pacífico.

A nadie amedrentan las bravatas del mandatario norteamericano, somos una nación fuerte y, sobre todo respetuosa, que ve hacia adelante jamás al pasado. Si Donald Trump quisiera cancelar definitivamente el TLCAN lo habría hecho hace meses, le sirve para mantener la expectación, aunque se lleve en ello las opiniones de sus empresarios que le han solicitado no cancelarlo.

Todo intento de terminar el TLCAN, para mi gusto agoniza, las voces a favor se ahogan, es el comienzo de una nueva etapa sin tropiezos, sin necedades innecesarias, con mayor claridad es la lógica de la vida.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.