Los enemigos de la libertad de expresión

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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Existen miles de seres humanos que viven envilecidos por sus frustraciones culpando a los otros de sus desgracias y, por supuesto, odiándolos. Sin embargo es un odio a sí mismos pero que, necesariamente, lo dirigen hacia los demás. Hacia aquellos que sí han logrado sus proyectos de vida y gozan de salud espiritual. Sus malas acciones, u omisiones, los llevaron al fracaso de donde ya no hay regreso.

RATAS DE NAUFRAGIO

Cuando tuvieron sus épocas de bonanza muchos de ellos treparon a los barcos donde engordaban a costa de los demás. Pero como nada es para siempre en este mundo el barco se hundió y ellos fueron los primeros que saltaron al agua. Desde entonces viven en continuo naufragio aferrados apenas a un corcho desesperadamente aguardando que vuelva otro barco para encaramarse en él.

BARCO A LA VISTA

Sus exasperados sentidos otean el horizonte y cuando divisan la figura lejana de una embarcación todo su ser se estremece pues de nuevo volverán a comer a costa de los demás. Sin embargo y odiosamente para ellos se aparecen los enemigos de esa embarcación salvadora amenazando su iluso esperar de rescatados ser.

A LA CARGA

Los más bravos defensores de los barcos piratas que son amenazados por los buques de la ley son esas ratas náufragas que a la primera oportunidad se lanzan contra las embarcaciones  que tripula el pueblo, ese pueblo que estudia, trabaja y hace oración para vivir en paz.

SUS ARMAS

Las ratas usan variadas de ellas pero las principales es la “defensa de los derechos de la personalidad” El “Estado de Derecho”, etc. Cosas que ellas mismas nunca respetaron sino que las violentaron.

Se sorprenden al ver imágenes publicadas en redes sociales cuando esas mismas ratas ven pornografía pura para masturbarse. Se escandalizan por las violaciones a la ley cuando ellas mismas se limpian el excremento del rabo con el papel de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

DESTINO

Su fracaso está sellado pues nunca volverán al barco del pueblo, de ese pueblo que oprimieron robándolo y matándole. Miles de millones de pesos no tuvieron medida para hartar el hambre de esas ratas. Fue dinero que le robaron al pueblo, sí, a ti y a mí, a tu familia y a toda la nación mexicana. Si no lo quieres creer abre unas cuantas hojas de la prensa nacional para que te enteres de la podrida y hedionda corrupción que han provocado el hambre y la muerte de millones de mexicanos.

No tengas miedo, cuando veas a una o a varias de esas ratas denúncialas para que cumplan su destino; ser ahogadas en el océano. Repite conmigo: no tengas miedo, no tengas miedo…hasta el infinito.

AMIGOS

Otro caluroso abrazo a mi amigo Gispert Director del CISEN y un réquiem para mi hermano Jaime.

NO TE ODIES A TI MISMO.