Responsabilidad y solidaridad

Por María José Zorrilla

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El viernes hice un recorrido por la zona de Los Muertos con Gaby García, para solicitar apoyo para la Subasta de la Biblioteca Los Mangos. Nos asombró como a muchos, las enormes torres que se elevan con celeridad, para aprovechar al máximo la buena racha que atraviesa Puerto Vallarta, muy a pesar de las constantes noticias de que México es un país peligroso.

Acá las cosas parecen marchar bastante bien, la economía se ve fortalecida por la llegada continua de turistas extranjeros y las inversiones cada vez son mayores. No obstante, a pesar de este crecimiento notable, independientemente de que para muchos nos parezca exagerada la cantidad de cemento, la realidad es que construir en Vallarta reporta beneficios inmediatos para algunos.

Lo interesante sería, que esos beneficios pudieran distribuirse de manera más equilibrada para resolver los problemas que nos aquejan desde hace mucho, como el transporte o la ausencia de parques y espacios recreativos. Pero también debería ser obligación, que los inversionistas de estas nuevas construcciones, participen de manera activa en el desarrollo y crecimiento social de la ciudad.

Son múltiples las asociaciones que en Vallarta se dedican a la beneficencia pública, al desarrollo social y cultural a la ciudad y muy pocos los que colaboran cotidianamente con estas causas.  Siguen siendo casi los mismos de siempre, los que participan solidariamente, mientras que los nuevos capitales llegan, entran y salen como estrella fugaz sin dejar nada a la comunidad, más allá de las “posibles mordidas” que ofrezcan para que se les permita violentar una que otra regla de construcción o uso de suelo.

Es una lástima que Vallarta se empiece a convertir en una zona de paso para hacer capital de manera rápida, como un destino de depredadores que vienen, arrasan y se van.  De allí la importancia que las autoridades y la propia ciudadanía se haga presente, para recordar que Vallarta siempre ha sido una ciudad hospitalaria con sus visitantes y solidaria con sus habitantes.

Una ciudad  responsable y vibrante donde la diversión, la vida y el entretenimiento tienen cabida, pero donde se tiende la mano también al otro a través de agrupaciones como la Clínica de Rehabilitación, Pasitos de Luz, Asilo San Juan Diego,  Friendship Club, Alas de Aguila, Festival del Altruismo y Oficina de Proyectos Culturales, entre otras.

Una ciudad donde hay más de una docena de universidades, donde hay casi 20 mil cuartos de hotel y un muy buen número de condominios, pero sólo una Biblioteca.

Biblioteca que se ha convertido en espacio cultural y de encuentro y que ha perdurado y ha crecido, por el afán y ahínco de sus socios fundadores, del entusiasmo de Carlos Munguía y Bernice Starr, de las maestras Chepina Chávez Sanjuan y Ramona del Real, del capital de Fernando González Corona. De los integrantes del patronato, del Staff de la Biblioteca, de muchos extranjeros, empresarios, restauranteros, medios de comunicación, galeros y artistas que han participado a lo largo de muchos años, pero que se asombran que aunque hay más negocios,  los donantes siguen siendo los mismos; o lo que es peor, se van reduciendo, porque algunos ya no están más entre nosotros.

Y mientras se encuentran nuevas fórmulas de hacer de estas asociaciones industrias creativas y autosustentables, hacia donde muchas se están orientando como la propia Biblioteca, es importante que nos hagamos presentes en actos de beneficencia. Nunca debemos olvidar nuestro carácter solidario y responsable para con la comunidad.

Los interesados en contribuir con este tipo de causas, la cita es este jueves 25 de enero a partir de las 6pm en la Biblioteca Los Mangos.  Se ofertan certificados de estancias en hoteles, cenas en restaurantes, obras de arte de gran calidad, regalos de diversos precios y estilos, servicios de spa y masajes entre otros. La entrada es gratuita.