Su futuro en el año del perro

Por Humberto Aguilar

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Bañado de optimismo recordé que el próximo 16 de febrero empieza el año nuevo chino y la astrología. Recordar que China es el país de mayor crecimiento en los últimos 50 años nos debe mover a pensar que su calendario está lleno de interesantes sorpresas que son también realidades.

El año nuevo chino que está enfrente, está consagrado al perro. ¿Por qué al perro? Bueno, porque de acuerdo a la tradición china, cuando Buda sintió que dejaría de existir, convocó al reino animal para decir adiós, así como para hacer recomendaciones a un futuro desconocido. Solo doce animales asistieron a la convocatoria: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y, por último, el cerdo.

Como agradecimiento, Buda los convirtió en los signos del zodiaco chino, asignándole a cada uno un año por gobernar. Cada año formaría individuos con características semejantes, pero diferirían entre sí acordes con los tres factores fundamentales que conforman al ser humano: la hora de nacimiento, las fuerzas de yin y el yang, y los cinco elementos primarios chinos: agua, metal, fuego, madera y tierra.

De acuerdo a lo anterior, el signo zodiacal al que pertenece cada uno de quienes sean aficionados a la astrología, encontrará el futuro para el presente año.

En este año del perro la característica será la siguiente: Perro (1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006, 2018)

Al ser su año, comenzarás una etapa en la que consolidarás proyectos. Atrévete a probar actividades que nunca has realizado y apuesta por grandes cambios, ya que lo mejor está por llegar.

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POBRE PERRO MEXICANO

Buda distribuyó en todos los países de los cinco continentes diferentes razas de animales, la mayoría se distingue por su nobleza. Se reconocen en México a dos ejemplares como es el Xoloitzcuintle y el Chihuahua, cuyas características son interesantes, por ejemplo: el Xolo se cree que es originario de Nayarit y fue el más popular en todas las razas nahuatlatas, en tanto que el Chihuahua pasó de ser una raza salvaje a lo que conocemos hoy, por su tamaño, por lo apreciado que es en todo México y por ser de un tamaño muy pequeño. Los hay desde los que caben en el bolsillo de un saco, de fino y escaso pelaje hasta los que lucen cubierto posiblemente sea en la etapa invernal.

Sin embargo debemos recordar a otro perro mexicano que está en extinción, si no es que ya ha desaparecido por lo menos en Puerto Vallarta. Se trata del perro llamado “corriente”, ese que mirábamos por las calles casi en pandilla, los que se reproducían por docenas, a los que empezaron a perseguir hasta casi eliminarlos.

Por un tiempo este tipo de perros fueron totalmente caseros, solo las altas esferas sociales lucían con orgullo las razas de otros países. Los hay por miles, de tal suerte que poco a poco se eliminaron a esos perros totalmente mexicanos, a los que debemos recordar con cariño, por la personalidad que desarrollaron. Mansos y cariñosos, fieles especialmente a los niños. Bravos para pelear por el derecho a reproducirse, lo mismo en una hembra de su misma clase hasta la más fina y elegante que se hubiera importado de cualquier lugar. Yo recuerdo con mucho cariño a mis perros: “Orejas”, “Solovino”, “Hitler” y a “Serrín” que desapareció como otros muchos perros, atropellado por un vehículo de motor.

Posiblemente quienes leen estas líneas, recuerden a algunos de sus personajes caninos. El perro deja huella en cada familia. ¡Feliz año del perro!