Creando un futuro compartido en un mundo fracturado

“La libertad económica no debe prevalecer sobre la libertad del hombre y sus derechos, y el mercado no debe ser absoluto, sino respetar las exigencias de la justicia”
– Papa Francisco.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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La Reunión Anual del Foro Económico Mundial llevada a cabo del 23 al 26 de enero en Davos-Klosters, Suiza, congregó a una cantidad récord de jefes de estado y de gobierno, organizaciones internacionales, líderes de los ámbitos de los negocios, sociedad civil, académico, arte y medios.

El tema central del foro fue definido como “Creando un Futuro compartido en un Mundo Fracturado” en la búsqueda de los caminos para reafirmar la cooperación internacional en materia de seguridad internacional, el medio ambiente, y la economía global.

Además de la cooperación internacional, una de las prioridades adicionales de la reunión, será superar las divisiones entre países, generadas por rupturas derivadas del fracaso en la protección de las sociedades contra los impactos de las transformaciones, desde la globalización a la proliferación de los medios sociales y el nacimiento de la Cuarta Revolución Industrial; impactos que han causado la pérdida de la confianza en las instituciones, deteriorando la relación entre el mundo de los negocios y la sociedad.

En un llamado del Profesor Klaus Schwab, Fundador y Director Ejecutivo del Foro Económico Mundial a los asistentes señala: “Nuestro mundo se ha fracturado debido a la creciente competencia entre las naciones y por profundas divisiones dentro de las sociedades. Y la envergadura de los desafíos que enfrenta nuestro mundo hace que sea más esencial que nunca la acción concertada, colaborativa e integrada. Nuestra Reunión Anual tiene como objetivo vencer estas líneas de fractura al reafirmar los intereses compartidos por las naciones, asegurando el compromiso de múltiples actores en la renovación de contratos sociales por medio del crecimiento inclusivo”, aseveró el economista y empresario alemán.

El Foro trabaja durante el año apuntando a acortar la brecha de género, desarrollando estrategias que ayuden a las mujeres a alcanzar posiciones de liderazgo superior.

Las cuatro líneas principales de trabajo de la reunión y las interrogantes planteadas fueron las siguientes:

El impulso del progreso económico sostenido. ¿Qué nuevos modelos económicos podrían ubicarnos en el camino que lleve a la prosperidad compartida?

Abrirnos camino en un mundo multipolar y multiconceptual. ¿Qué tipo de equilibrio entre la cooperación global y la autonomía local podría impedir la desintegración del orden mundial?

Vencer las divisiones en la sociedad. ¿Qué soluciones se pueden encontrar de manera conjunta para restaurar la cohesión social?

Dar forma a la ágil gobernanza de la tecnología.¿Qué fundamentos éticos y qué políticas de adaptación asegurarían que la sociedad pueda beneficiarse de la equidad en el acceso y la protección en el futuro?

La perspectiva de cada uno de los participantes, desde su frontera y particular experiencia de su región y país, permitió contar con un amplio espectro de los grandes retos que enfrenta la humanidad. Uno de los grandes líderes invitados al Foro, el Papa Francisco, se hizo presente a través de una misiva dirigida a su Director ejecutivo, el  profesor Klaus Schwab.

En alusión al tema elegido para el foro de este año, el Santo Padre Francisco señaló que es muy oportuno y deposita su confianza en que ayudará a “orientar sus deliberaciones en la búsqueda de mejores bases para construir sociedades inclusivas, justas y solidarias, capaces de restaurar la dignidad de aquellos que viven con gran incertidumbre y que no pueden soñar con un mundo mejor”.

En su comunicado hace referencia a la gobernanza global y la creciente fragmentación entre los Estados y las instituciones, el surgimiento de nuevos actores, así como una nueva competencia económica y acuerdos comerciales regionales.

Puntualizó el Obispo de Roma, sobre las nuevas tecnologías y su incidencia en la transformación de los modelos económicos y el mundo globalizado y como ello ha condicionado los intereses privados y una ambición de lucro a toda costa, que favorecen una mayor fragmentación e individualismo, en lugar de facilitar enfoques que sean más inclusivos.

Plantea el Papa francisco los nuevos desafíos que los gobiernos deben enfrentar, derivados de la inestabilidad financiera, tales como el aumento del desempleo y de la pobreza, la ampliación de la brecha socioeconómica y las nuevas formas de esclavitud, a menudo enraizadas en situaciones de conflicto, migración y diversos problemas sociales.

Haciendo alusión a su discurso pronunciado en el Parlamento Europeo, Estrasburgo, 25 de noviembre de 2014, el Papa Francisco señaló: “Junto a ello, encontramos ciertos estilos de vida bastante egoístas, marcados por una opulencia que ya no es sostenible y con frecuencia indiferentes al mundo que nos rodea, y especialmente a los más pobres entre los pobres. Para nuestra sorpresa, vemos que las cuestiones técnicas y económicas dominan el debate político, en detrimento de una preocupación genuina por los seres humanos. Los hombres y las mujeres corren el riesgo de verse reducidos a meros engranajes en una maquinaria que los considera meros artículos de consumo para ser explotados, con el resultado de que cada vez que una vida humana ya no es útil para esa maquinaria, se descarta con pocos reparos”

Por lo que exhorta a salvaguardar la dignidad de la persona humana, en particular ofreciendo a todas las personas oportunidades reales para el desarrollo humano integral y aplicando políticas económicas que favorezcan a la familia.

En el marco del foro internacional más importante, siguen presentes temas e interrogantes a resolver a través de los modelos económicos que deben observar una ética del desarrollo sostenible e integral, basada en los valores que ubiquen al ser humano a la persona y sus derechos en el centro de dicho modelo.

La expectativa de los resultados de dicho foro, es que, se pueda plantear una resolución firme compartida por todos los actores económicos para dar una nueva dirección al destino de nuestro mundo y que las innovaciones tecnológicas deban emplearse de tal manera que contribuyan al servicio de la humanidad y creando un futuro compartido en un mundo fracturado.

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(*) Director de la Univa-PV.