Mons. Santiago Méndez Bravo, emprendedor en la educación

Santiago Méndez Bravo.

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Todos los triunfos nacen cuando nos atrevemos a comenzar
– Eugene Fitch.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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Oriundo de La Piedad de Cabadas, Michoacán, Monseñor Santiago Méndez nació un de 12 de junio de 1928.  Con una trayectoria sobresaliente en el entorno nacional e internacional en el ámbito de la educación, le permite ser declarado como Hijo Predilecto de su ciudad natal.

Don Santiago Méndez Bravo, nació en tiempos todavía difíciles para el país, y especialmente para la comunidad católica. En 1928 los templos estaban cerrados, el culto religioso suspendido, los sacerdotes eran perseguidos y las leyes eran contrarias a la libertad religiosa. Pese a los acuerdos entre la Iglesia y el Estado, celebrados en 1929, el clima de persecución y hostigamiento hacia la Iglesia se va a prolongar por muchos años.

Realizó sus estudios en el Seminario Diocesano de Señor San José y recibe el Sacramento del Orden el 1º de noviembre de 1952 por ministerio del sexto Arzobispo de Guadalajara, D. José Garibi Rivera.

Admira que en esas condiciones hubiera jóvenes dispuestos a optar por la carrera eclesiástica, sabedores que estarían al servicio de una iglesia perseguida y despojada, que ejercerían su ministerio en un clima hostil y que aún, la propia formación para el sacerdocio, habría de desarrollarse en condiciones bastante precarias y difíciles.

Continuó sus estudios en Europa, obteniendo un Diplomado en Canto Gregoriano en Francia; Diplomado en Sociología Religiosa en Lovaina, Bélgica, y Licenciatura en Letras Españolas y en Humanidades Clásicas en Salamanca, España.

Su vocación altruista y humanitaria le lleva a materializar algunas propuestas que contribuyan a apoyar a los más necesitados y es así que siendo Vicario Parroquial de San Juan de Dios, promueve la creación una Cooperativa de Crédito y Ahorro, organismos del cual es nombrado asesor regional, así mismo dentro de sus importantes proyectos materializados, contribuyó a establecer la Mutual del Clero, que sigue vigente.

Su interés por la educación lo llevó a la docencia, desempeñándose por varios años en el Seminario Diocesano Menor, en asignaturas como Gramática, Geografía, Música, Latín, Griego Clásico y Literatura.

Es en 1961 cuando por encomienda del Cardenal José Garibi Rivera ocupa el cargo de Director del Instituto “Pío XII” de Teología para Seglares, cuyo vocacionamiento orientó a la formación de la primera Escuela de Periodismo, que da origen a la escuela de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, en el Occidente de la República, que a la postre permite el surgimiento de la Universidad del Valle de Atemajac, UNIVA, de la cual es Fundador, Rector Emérito y Vitalicio.

Continua en su camino por la docencia aportando para las primeras Generaciones de Periodistas y Comunicadores, sus conocimientos en las áreas como la Apologética, Sociología de la Comunicación, Relaciones Públicas y Psicología de la Comunicación, entre otras asignaturas.

En su amplía y larga trayectoria, tuvo la oportunidad de colaborar con el Periódico “El Diario” de Guadalajara, que diera sus inicios en al año de 1969, no solo como formador de los primeros Periodistas de Carrera sino también participando en su Consejo Editorial, al igual que lo hiciera en las publicaciones editadas por la institución educativa “Relaciones Públicas de Occidente”, RELAPO.

Su gran espíritu emprendedor lo lleva a la materialización del la Hoja Pastoral, alterna y complementaria de La Hoja Parroquial, con un tiraje de 85,000 ejemplares y de enorme aceptación; así mismo dirigió la Editorial “Kerigma”, el semanario católico “La Época” y los periódicos semanales “Radar”.

Su magna obra presente ahora en 10 ciudades de la República Mexicana, permiten que la UNIVA siga siendo la fuente de formación no solo académica sino de formación humana de jóvenes en los cuales está sembrada la semilla que habrá de rendir sus frutos en la sociedad, a través de su excelente formación profesional, pero sobre todo su calidad humana.

La obra de don Santiago Méndez se hizo en un escenario muy distinto y hasta hostil, sin recursos fáciles, sin apoyos oficiales, y sin embargo el Hospital del obispo Alcalde, y el Hospicio del obispo Cabañas, caben muchas veces en el plantel que construyó con su liderazgo visionario en la ciudad de Guadalajara, así como otras ciudades como este bello Puerto de Vallarta, sin mencionar los planteles foráneos, y sobre todo, la trascendencia ya palpable de su labor educativa.

Su destacada labor fue reconocida por la Universidad de Scranton, de Pensylvania, que le confirió el Doctorado Honoris Causa por su trayectoria en el campo educativo.

Por su parte, el Papa Juan Pablo II, en 2001, lo elevó a la dignidad de Monseñor, reconocimiento que se sumó al que le otorgara la Arquidiócesis, precisamente en la víspera de la Festividad del Santo Cura de Ars, Patrono Universal de los Sacerdotes.

En diciembre del año 2004, la precariedad de su salud y la honestidad que siempre lo distinguió, lo llevó a renunciar a su cargo como Rector, eligiendo un Rector Ejecutivo en tanto se desarrollaba la transición adecuada en el relevo del mando. Pasó sus últimos años atento al devenir universitario, haciéndose presente en esta su Universidad solamente en ocasiones muy significativas, y dejando que se fortaleciera el nuevo liderazgo exigido por los tiempos.

El 27 de enero de 2018, a cincuenta y seis años de haber fundado la primera Escuela de Periodismo del occidente mexicano, sesenta y cinco de ordenado, y a los ochenta y tres años de edad, el Autor de la vida lo ha llamado a su Reino, pero siempre seguirá presente en nuestra mente y en el corazón de estudiantes, egresados, administrativos, maestros, padres de familia que tuvieron la fortuna de conocer a Mons. Santiago Méndez Bravo, emprendedor en la educación.

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(*) Director de la UNIVA-PV.