“Estoy bebiendo las estrellas”

Por Humberto Aguilar

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En Puerto Vallarta está de moda asistir a desayunar con champagne. Desde hace varios años en el hotel Sheraton Buganvilias se reúnen turismo y familias vallartenses a disfrutar el ya famoso Brunch Dominical. Desde menudo y pozole hasta los platillos del folklore mexicano con una copa de champagne a discreción de los comensales, es decir, todo lo que quiera beber.

Todos sabemos que el champagne es una bebida de origen francés. Como el tequila, su sello de originalidad merece el crédito para que no se produzca en otro país con el mismo nombre de champagne.

Vale la pena contarles que el creador de este vino espumoso fue el monje benedictino Dom Pierre Pérignon quien desde los 19 años se hizo cargo de las bodegas de la abadía de Hautvilliers en donde quizá sin ser su mejor intención, de casualidad logró crear lo que conocemos como champagne.

La región de Champagna es la mayor productora de vinos de alta calidad en Francia. Dom Pierre Pérignon al tomar por primera vez ese producto grito: “Vengan todos, que me estoy bebiendo las estrellas”. Así nació para el mundo el popular champagne.

Esa misma impresión nos causa a todos los que por primera vez probamos una copa de champagne. Nos bebemos todos, las estrellas en cada copa. En este brunch dominical de Sheraton, los asistentes disfrutan de una, dos o varias copas, además de probar los diferentes platillos que se ofrecen cada domingo.

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¿UNA COPA DE CHAMPAGNE?

Por ser bebida de origen, el champagne francés tiene costos diversos, con diferentes marcas. La viuda Clicquot, Moët & Chandon y Dom Perignon se cotizan en diferentes precios. A Puerto Vallarta llegan botellas que se pueden conseguir a diferentes precios. Se dice sin embargo que hay botellas que llegan a costar 500 dólares o más.

En el mundo se producen bebidas espumosas parecidas o quizá mejores que el champagne francés pero con otros nombres. Italia es el segundo productor de esta espumosa bebida. Nuestro amigo Héctor Armando Rodríguez, el popular Bony, prefiere el vino espumoso de Italia por una razón muy sencilla: una de sus hijas está casada con un ciudadano italiano, vive en la región central de Italia, por tanto prefiere el champagne italiana que su yerno le recomienda. Por cierto en la pasada navidad nos ha regalado dos botellas que disfrutamos con varios amigos.

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EN MÉXICO

Sin muchas pretensiones en México también se producen bebidas espumosas. No llegan a ser ni a compararse con el champagne de Francia o de Italia. Funciona en reuniones familiares donde se brinda en una boda, en un bautizo o en las fiestas navideñas y de año nuevo, es muy dulce y de cero alcohol.

Esta nota tiene como motivo recordar al creador del champagne, Dom Pierre Pérignon. En aquella abadía como reconocimiento están sepultados los restos de este monje, así como los de su familia.