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Tres Anuncios por un Crimen: En camino a los Oscares

Tres Anuncios por un Crimen es una de esas excepciones por las que vale la pena pagar el boleto de entrada.

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Por Sebastián Hernández Álvarez

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Se acerca la temporada de los premios más anticipados del medio cinematográfico, los cuales siempre serán razón de celebración y controversia para muchos, motivo de debate sobre su verdadera utilidad y sentido para otros, pero nunca podrán ser ignorados por aquellos que nos consideramos cinéfilos de corazón.

Una de las cintas nominadas que compite por la codiciada estatuilla dorada a Mejor Película es ‘‘Tres Anuncios por Un Crimen’’ (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri), dirigida por Martin McDonagh, y protagonizada por Frances McDormand y Woody Harrelson, nombres que de igual manera aparecen en otras nominaciones de este mismo evento.

El filme nos cuenta la historia de Mildred Hayes, la madre de una chica que fue violentamente asesinada, y cuyo caso no ha sido resuelto después de meses de supuesta investigación. Frustrada, y cansada de esperar por que se haga justicia en nombre de su hija, Mildred decide alquilar el espacio publicitario de tres escaparates ubicados sobre una carretera, los cuales utiliza para mandar un mensaje de denuncia a la Jefatura de Policía de Ebbing, convirtiéndola en el enemigo número uno de los uniformados.

No cabe duda que su nominación a Mejor Guión Original, no es un mero capricho de la Academia ni un intento por llenar un espacio que debía ser llenado. Tres Anuncios es quizá la mejor cinta que compite en esta categoría. Si bien el ritmo al principio puede parecer lento, resulta sumamente gratificante llegar a los últimos minutos y darte cuenta de cómo los personajes cambiaron de forma inesperada, creando una especie de suspenso que se intensifica con cada escena. Básicamente, a partir del primer gran giro, todo empieza a caer en su lugar, y la intriga se torna inminente entre los espectadores.

McDormand logra encarnar con éxito a la protagonista, quien es una antihéroe impulsiva e irreverente, y brinda a la audiencia una actuación espectacular y digna de reconocer, ya que en ningún momento deja de sentirse esa emoción contenida en sus ojos, que además desarrolla con una naturalidad impresionante. Creo que es seguro decir que la película no hubiera conseguido su mejor efecto emocional si su reparto no hubiera incluido a esta gran actriz.

Algunos puntos en contra, son que, pese a que tuvo un buen manejo del humor negro, en ocasiones rayaba en un absurdo exagerado, restándole poder a sus personajes. El trabajo de diseño sonoro es bastante pobre, que bien puede compensarse con la excelente selección musical que sirvió para enfatizar o contrastar la guerra que se desata entre la madre sesentona y la incompetente fuerza policiaca.

Dentro de todo el material que Hollywood manda, como si fuera misiles, a las salas de cine mexicanas, hay que admitir que este filme es una de esas excepciones por las que vale la pena pagar el boleto de entrada.