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Sobre el concepto de madre suficientemente buena

Vivimos en una sociedad en la que por lo regular las madres suelen ser sobreprotectoras.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Una madre resulta más eficaz que nunca cuando confía en su propio criterio.
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Winnicott

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A mediados del siglo pasado existió un psiquiatra inglés llamado Donald Winnicott, la particularidad de ese hecho sigue teniendo repercusiones hasta nuestros días, ¿por qué?, pues ello nos remite a diversos conceptos que dicho autor aportó para la psicología clínica infantil, y para quienes nos dedicamos a dicha área, proporciona elementos muy valiosos de análisis en el trabajo psicológico de la infancia y la orientación a padres. Pero vayamos por partes.

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Dependencia absoluta y dependencia relativa

Winnicott establece que los primeros seis meses de vida del infante, la dependencia que establece con relación principalmente hacia su madre es absoluta, que si ella desaparece de la escena del infante, el hijo se regresiona, se retrotrae y pasa a un nivel de desarrollo inferior al ya logrado. Así, más tarde llegan autores como R. Spitz y podrá corroborar dichas afirmaciones cuando acuña por igual el concepto de depresión anaclítica, que explica justamente y a detalle este proceso regresivo en el desarrollo para el hijo cuando la madre desaparece de su radar, pues aunque exista causa justificada para ella, el hijo no lo entiende, simplemente no lo asimila, pues recordemos que es muy pequeño para ello.

Este tema tiene particular relevancia hoy día cuando observamos madres que parecen más dependientes de sus hijos que estos de ellas, y uno se pregunta, ¿por qué esto? Pues bien, una posible respuesta tiene que ver por una parte con la inseguridad de no saber cómo ser padre y la culpa que les causa por igual a algunos al no atender con calidad y calidez a los hijos. En cualquier caso, ello no significa que no quieran a los hijos, pero lamentablemente si muestra que no se sabe qué hacer como padre en una sociedad cada vez más dependiente y superficial.

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El objeto transicional

Otro concepto interesante es el del objeto transicional. Dicho objeto es literalmente algo a lo que el niño simboliza como su preferido, con los atributos que puede simbolizar de la madre y con la seguridad que proporciona ésta a través de dicho objeto. Mucha gente me pregunta si es sinónimo de psicopatología, a lo que respondo que no, pero sí lo es de inmadurez. Este objeto tiene la función por una parte de ayudar a la transición del niño en etapas cada vez de mayor madurez, y puede ser des investido al ser lavado, o modificado de alguna forma con relación a como el niño lo ha simbolizado. Es el caso clásico de la cobijita que esta ya más negra que blanca, y que las madres en su afán de pulcritud lavan, pero que el niño ya no la reconoce ni la acepta como su objeto transicional. Cabe señalar que dicho objeto puede ser el dedo del adulto, mismo que se chupa ante angustias o presiones, es decir, regresamos a la inmadurez. Muchos otros adultos lo simbolizan en los cuidados excesivos de alguna posesión como zapatos, o su carro.

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La presentación del mundo por parte de la madre

La presentación del objeto es otro concepto central en la teoría de Winnicott, y es que es literal, el hecho de que la madre presente al mundo al niño. Ella calcula qué o a quién le presentará a su hijo, y cómo le presentará el mundo a su hijo, cuidando que este no se asuste, no se dañe. Esto tiene relevancia con otro tema vinculado que es el de madre sobreprotectora. Vivimos en una sociedad en la que por lo regular las madres suelen ser sobreprotectoras, no se les ocurre por un momento que al sobreproteger a su hijo, si bien es cierto, nadie entra a su esfera de vida, pero igual el hijo no puede salir a experimentar la vida misma. En ello radica una forma de agresión que podría pensarse no existe, pero que es igual o más dañina que otras formas de agresión, incluida la física.

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La madre suficientemente buena

Finalmente entendamos algo de los conceptos centrales de este autor. Ser una madre suficientemente buena, no se refiere a los atributos o voluptuosidades de la madre. Es más bien las cualidades inherentes a saber ser y actuar como buena madre en tiempo y forma. Es decir, igual ser asertiva y oportuna, tanto para dar una recompensa como aplicar una consecuencia a una mala conducta del hijo.

Aceptar que la madre no es una mejor amiga, para ello el hijo o hija tendrá círculos sociales que sí serán amistades, la madre y el padre tiene funciones mucho más específicas y trascendentales. Una madre suficientemente buena de igual manera sabrá ser empática y disfrutar y reír con su hijo, sin perder de vista la importante obligación de ejercer ser guía de tiempo completo con amor ternura y asertividad.

Hago votos para que cada día que los padres tengan dudas sobre su función e importancia, se puedan acercar a un profesional de la salud mental que los pueda ayudar en esa noble y hermosa labor. Hasta la próxima.