Importancia de las políticas públicas en materia de salud

No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder
– Benjamín Franklin.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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El tema de salud a nivel mundial, constituye uno de los puntos más preocupantes de la agenda de un gobierno, independientemente de tratarse de países ricos o de países pobres.

Diversos estudios realizados en materia de salud y su esquema de financiamiento, ha llevado a propuestas que para algunos países pueden estar aportando resultados, sin embargo, aún no son suficientes para atender las necesidades de una población, y más tratándose de aquellos países en los que la población va incrementando su proporción de las personas de la tercera edad con relación a la población económicamente activa.

La Organización Mundial de la Salud (0MS) inició sus actividades a partir de la entrada en vigor su Constitución el 7 de abril de 1948, actualmente cuenta con más de 7000 personas trabajando en 150 oficinas de país, seis oficinas regionales y la Sede de Ginebra.

Una organización con autoridad directiva y coordinadora de sanidad internacional en el sistema de las Naciones Unidas y cuyas funciones son liderar los temas de salud y generar alianzas con organismos con los que se requiera para atender necesidades específicas.

Como líder mundial en tema de salud, impulsa la investigación y la producción de conocimientos a fin de promover una agenda mundial para atención a problemas comunes de salud de las naciones, dando prioridad en los que más se necesita el liderazgo de la OMS.

Un aspecto prioritario de la agenda de la OMS, se relaciona al avance hacia la cobertura universal, un objetivo que se encuentra en la actualidad en el centro de los debates sobre la prestación de los servicios sanitarios, más aun tratándose de condiciones de recesión económica y los cada vez más altos costos de la atención sanitaria debido al envejecimiento de la población, enfermedades crónicas con tasas de crecimiento sostenido cuyo costo también se ha elevado de forma sustancial.

La adecuada y oportuna definición de políticas públicas para atención a la salud y su financiamiento, se encuentra en constante presión para tomar decisiones acertadas en virtud de la demanda creciente de una atención médica asequible y de alta calidad.

Lo anterior impulsa a los gobiernos a buscar recortar el gasto público en la materia antes de ver alternativas para lograr mayor eficiencia de los recursos del presupuesto de ingresos. Los contrastes son claros y evidentes, cuando se disponen de caudales de recursos orientados a otros propósitos como el aparato burocrático, el dispendio y por supuesto los actos de corrupción.

La OMS propone algunas alternativas, que, aun cuando pareciera obvias, hemos encontrado acciones contrarias que ponen en peligro la vida de una población; entre estas alternativas se sugiere hacer un mejor uso de los recursos, en la mejor contratación de servicios, de un mayor uso de los productos genéricos, de mejores incentivos para los proveedores o de financiamiento y procedimientos administrativos simplificados.

Establece en su informe de la OMS que “calcula que entre el 20% y el 40% del gasto sanitario total se pierde por la ineficiencia y señala 10 áreas específicas en las que unas políticas y prácticas más adecuadas podrían aumentar el impacto de los gastos, a veces de manera espectacular. La inversión de estos recursos de forma más sensata puede ayudar a los países a acercarse mucho más a la cobertura universal sin aumentar el gasto”.

En su investigación relativa al esquema de financiamiento la OMS identifica una constante en cuanto al camino que los gobiernos siguen con relación a la cobertura universal, e identifica la continua dependencia de los pagos directos, incluidas las cuotas de usuario, como el mayor obstáculo para el progreso.

Las inversiones que los gobiernos deben realizar en materia de salud son fondos cada vez más crecientes, y encuentra la OMS, que en los resultados de sus estudios los países con niveles similares de gasto sanitario logran resultados más efectivos en comparación con sus inversiones.

De aquí la relevancia de las políticas públicas; que permiten entender en gran medida la diametral diferencia entre los resultados de un país y otro. Si bien es cierto que, no obstante el monto de las inversiones en salud puedan ser similares, hay otros factores locales de cada país que pueden generar ciertas discrepancias.

“Los sistemas sanitarios son sistemas complejos adaptables y sus componentes pueden interactuar de maneras inesperadas”, advierte la OMS al hacer referencia a los fracasos y reveses, así como a los éxitos de los casos analizados; invita a los gobiernos a que se anticipen a las experiencias desfavorables para otras economías.

Las decisiones de los gobiernos deben encontrar el justo equilibrio entre la cobertura de la población, la oferta de servicios públicos a su alcance y las inversiones en materia de salud, teniendo siempre presente la importancia de las políticas públicas en materia de salud.

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(*) Director de la Univa-PV.