Quién y Qué

QUIEN ya tiene mucho de que platicar a sus nietos sobre los buenos y malos momentos de su ya larga trayectoria política, es el flamante director del Sistema de los Servicios de Agua, Drenaje y Alcantarillado de Puerto Vallarta, Andrés González Palomera, un político todo terreno que abre y cierra ciclos con mucha frecuencia pero que ha logrado mantenerse con vida en escenarios poco favorables para el que ha sido siempre su partido político.

En efecto, desde sus inicios en estas lides -de la mano de su entrañable amigo y compañero de juventud, casi hermano, Gustavo González Villaseñor- supo que la política -caprichosa y veleidosa- daba y quitaba con la misma rapidez. Quizá nunca se imaginó la dureza de sus vaivenes.

Asimismo, Andrés supo lo que significaba en política remar en contra de la corriente y que uno de los secretos de esta actividad es el entender que se trata de una carrera de resistencia y no de velocidad, algo que el todavía joven político vallartense ha comprobado en los hechos y sobre todo por la  manera tan intensa en la que ha tenido que vivir su vida política y le ha quedado claro que quien no quiera ver fantasmas que no salga de noche y a quien no le gusten los calores que no se meta a la cocina.

Pocos políticos del Puerto Vallarta contemporáneo han experimentado los sinsabores, las altas y bajas, los pros y los contras de la política, como Andrés González Palomera, incluso por arriba, en este tema, de lo experimentado durante muchos años por su amigo de siempre Gustavo González Villaseñor, otro político que como Andrés han sido corridos sin aceite y en terracería.

Incluso, como algunos lo saben, no en pocas ocasiones, Andrés González Palomera ha tenido un pie fuera del PRI. Sin embargo, el no haberse decidido a poner el otro, le ha traído al final satisfacciones importantes, la más reciente, su nombramiento como director general del Sistema de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado de Puerto Vallarta (Seapal) desde donde seguramente estará en condiciones de hacer política a su manera en apoyo de sus amigos de muchos años, César Abarca, quien busca ser diputado federal y Roberto González, que se partirá el alma en su campaña para ser presidente municipal de Puerto Vallarta.

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FALLECIÓ DON VIDAL PEÑA PEÑA

QUIEN falleció antier en esta ciudad fue don Vidal Peña Peña, padre de la señora Carmelita Peña de Meza, esposa del empresario Alejandro Meza Díaz. Don Vidal llegó a Puerto Vallarta hace casi seis décadas procedente de su natal Navidad, ubicada en el municipio de Mascota. Años antes llegaron a Puerto Vallarta sus hijas María de Jesús y Carmelita y posteriormente su hijo José María, ya fallecido. La madre de todos ellos fue la señora Eulogia Tovar.

Antier a las cuatro de la tarde, en la Iglesia de Nuestra Señora de El Refugio se ofició una misa de cuerpo presente y posteriormente sus restos mortales fueron sepultados en el panteón de la colonia 5 de Diciembre por lo que todos los integrantes de la familia Meza Peña, pero de manera especial las señoras María de Jesús Peña Tovar y Carmelita Peña de Meza, recibieron numerosas condolencias de parte de familiares e innumerables amigos de diversos sectores de esta ciudad.

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CANACO VALLARTENSE DEL ESPLENDOR A LOS TIEMPOS ACTUALES 

QUE desde su fundación, hace ya casi cincuenta años, la Cámara de Comercio de Puerto Vallarta ha sido un organismo importante dentro del sector privado de este puerto. Por supuesto que tuvo sus épocas de esplendor, especialmente cuando se convirtió durante muchos años en el líder de la iniciativa privada de esta ciudad, por encima incluso, de la propia Asociación de Hoteles que también ha tenido sus altas y bajas, lo que es normal en cualquier organismo del sector privado.

Durante las década de los años setentas y ochentas, la Cámara de Comercio vallartense, vivió sus mejores años debido a que tuvo varios liderazgos influyentes que mantuvieron un importante poder de convocatoria. Sin embargo, era la unidad de sus socios y dirigentes lo que daba fuerza y poder a la Canaco de Puerto Vallarta. Llegó a ser tan importante que ocupó durante muchos años la vice presidencia principal de la Asociación de Hoteles cuando este organismo se convirtió en el número uno del sector privado vallartense y en reciprocidad la Cámara de Comercio concedía una vicepresidencia a un hotelero, situación que persiste.

En ésas épocas, el empresario Rubén Miller Morales, encabezaba el grupo de socios y ex presidentes de la Cámara y se había convertido en una especie del fiel de la balanza.

Claro que eran otros tiempos y otro Puerto Vallarta. La Asociación de Hoteles y la Cámara de Comercio, al lado de la Cámara de Restaurantes, integraban una tripleta temible para los gobiernos estatales y principalmente para los municipales cuyos alcaldes atendían todo tipo de peticiones y gestiones de estos dos organismos. Irónicamente, en aquellos años se decía que si a la Asociación de Hoteles o a la Cámara de Comercio les daba gripa al Ayuntamiento le llegaba pulmonía. Entonces no existían los organismos actuales de ahora por lo que todo se concentraba en tres agrupaciones y la Cámara de Comercio en Pequeño que sin mucha estructura sí daba mucha guerra por la politización de sus dirigentes.

Con en todas las asociaciones, la Cámara de Comercio ha tenido buenos presidentes, regulares, malos y pésimos. Desde que dejó de ser obligatorio para los comerciantes de todo el país el ser socios activos de la Cámara de Comercio, estos organismos se desplomaron y perdieron mucha influencia. Sólo en pocas ciudades mantuvieron presencia, imagen e influencia.

Fue el caso de Puerto Vallarta en donde no pocos de sus presidentes y consejeros han batallado mucho para mantener una membresía aceptable y una influencia importante que les permita ser tomados en cuenta en las grandes decisiones que influyen de una u de otra manera en la vida de Puerto Vallarta.

Al margen de los pocos o muchos reflectores que representa presidir la Cámara de Comercio de Puerto Vallarta, el hecho de que este organismo tenga dos asientos con sus respectivos votos tanto en el Comité Técnico del Fideicomiso de Turismo como en el Consejo de la Administración Portuaria Integral (API).

Estas posiciones, al parecer, representan las cerezas del pastel y de ahí el inusitado interés en manejar un organismo que sin ser meramente de membrete sí ha dejado de representar,- al paso del tiempo,- lo que una Cámara de Comercio debe de significar para un destino turístico de la importancia que tiene Puerto Vallarta.