Ambigüedades

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones
– Winston Churchill.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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La esperanza no expira, hay familia, niños menesterosos en las calles, personas que apenas logran el sustento diario, ellos están más abocados a subsistir que a pensar en las campañas políticas y las promesas de los candidatos.

Múltiples crisis, engaños, movilizaciones  de docentes con paralizar a México, escenarios donde parece que el Estado de Derecho se desvaneció, son momentos que abren sus brazos para recibir más promesas y posibles estrategias para solucionar las múltiples carencias de un México posesionado en un paupérrimo sitio de subdesarrollo, eso sí con una minoría de hombres poderosos e influyentes.

Iniciaron las precampañas sin pena ni gloria, candidatos únicos y una comparsa de independientes paleros. Vendrán el mes entrante las campañas en firme; serán los mismos, las coaliciones conocidas y las necedades acostumbradas, las patadas debajo de la mesa, lo abrazos hipócritas y la amistad falsa, todo en una sola bolsa de plástico negro.

El dispendio económico en medio de una crisis interminable, razones sin sentido sobre propuestas infantiles; algunas puestas sobre la mesa mantienen importancia hasta podría decir son atractivas, otras sacadas de fábulas pueriles y las nunca ausentes soportadas sobre ataques y amenazas; como la de perder todo apoyo económico, de salud, mayor inseguridad, en fin, una crónica de terror anunciada. Se prepara el terreno en beneficio de una oligarquía negada a perder sus privilegios; son palabras sin sentido, ajenas a los sentimientos de aquella mayoría que se divierte y no atiende la emergencia nacional, la necesidad de surgir ante la adversidad se desvanece en medio de tanto discurso hueco.

Imposición de candidatos sin preferencia ciudadana, por capricho como la mayoría de las decisiones en este México; realmente son decisiones verticales que se espera no distancie a los electores. Pues bien, escuché al señor futbolista de profesión venido a político Cuauhtémoc “el Cuau” Blanco, decir que si resulta candidato para el estado de Morelos sacará a su familia de esa entidad para asegurarla, ya que sus rivales son de cuidado, entonces me pregunté y la sociedad no merece protección acaso o le gusta la inseguridad, realmente el famoso “Cuau” sigue la trayectoria individualista como la que le distinguió en el campo de futbol; no saber de política y aceptar el cargo es también un acto de corrupción.

Las encuestas señalan al virtual ganador, aunque parece un columpio con sus característicos altibajos, hasta el día de las elecciones nadie puede augurar nada, aunque se mantenga la veladora encendida, la “caballada está muy flaca” (diría Don Fidel Velázquez q.e.p.d.).

Es lamentable, las propuestas concretas brillaron por su ausencia, en este periodo de precampañas prevalecieron los acostumbrados ataques, pan y circo para un pueblo con deseos de que se marque el camino para superar carencias. Nadie puede levantar la voz triunfante; las fuerzas sociales están divididas y el partido en el poder se esmeró en ese sentido, los electores estarán a expensas del voraz e insaciable político corrupto o del sumiso servidor de intereses ajenos a los problemas nacionales. La división de opiniones nacionales abona el terreno para una división mayor, peor que la que se espera en las urnas el día de la elección.

Me parece que la sociedad mexicana, con los millones de mensajes partidistas está harta de los candidatos presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya quienes no salen de la sorpresa que les podría deparar el perder la elección, no por la intervención de los rusos, las redes o Facebook quien acaba de firmar con el INE un convenio nada benéfico para la política electoral.

Sería sumamente interesante que el próximo Presidente de México fuera una mezcla de los pensamientos de Simón Bolívar, S. Juan Pablo II, Mahatma Gandhi, J. Ma. Morelos, Mandela, Benito Juárez y porque no M. Luther King, es mucho desear, por eso digo ojalá pudiera ser.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.