México rudo

Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil
– Abraham Lincoln.

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

Lo prioritario en estos momentos políticos es mantener la confianza en las instituciones, no podrá ser de otra forma en un México sacudido por diversas crisis.

Se está ante un momento sumamente complicado con demasiadas inconsistencias las cuales ponen en duda las funciones del Estado de Derecho. El país recibirá los comicios más importantes de las últimas cuatro décadas: la elección presidencial, nueve gubernaturas y tres mil 400 responsabilidades sociales.

Se ve fácil el camino, no lo es. Por un lado los ciudadanos viven con miedo en diferentes partes de este México bronco como lo catalogó el maestro Don Jesús Reyes Heroles (+) al advertir hace 40 años que México debe mantenerse en el camino democrático lisa y llanamente, avanza en ésta, perfeccionándola o retrocedemos.

Es así que en la reflexión del maestro tienen vigencia sus señalamientos cuando expresó… el México bronco “no estaba en el sepulcro; sólo estaba dormido”.

La crisis de credibilidad ciudadana, las amenazas del mandatario norteamericano con toda su falta de respeto que alcanza a otras naciones del continente, la inseguridad, carestía y tantas variaciones nocivas al interior de la vida nacional ponen contra la pared momentos de reflexión tan necesarios en estos momentos de la historia nacional.

Es, en este sentido, citar los conceptos del filósofo J. Ortega y Gassete en su Raciovitalismo:

“La realidad está ahí, pero precisa de la perspectiva para existir: como un espejo que devuelve una imagen: Por lo tanto, la vida (en función de las perspectivas futuras) es una sucesión de realidades, donde todo está por hacer. El hombre precisa de ciertas creencias básicas que posibiliten su interpretación del mundo, que reduzcan la incertidumbre de su ser en la tragedia de la vida, frente a ideas formuladas por el pensamiento humano. El hombre puede vivir en sus creencias (que no se cuestiona) pero tropieza con las ideas fruto de su perspectiva limitada y racional, ideas que nacen de las acciones o crisis del hombre en su devenir histórico o personal”.

Es entonces la dirección de un mensaje el que lleva su significado personal, sin importar que el receptor lo entienda y menos aún lo dimensione; los ciudadanos dan la espalda a las palabras que no comprenden, esos hoyos huecos poco sublimes para ellos pronunciados por los políticos les causan enojo y risa por la distancia que guardan de la realidad.

Por otro lado los spots amenazantes donde se anuncia el perder el derecho a los programas de apoyo otorgados por el gobierno en turno, lo que implica los alimentos básicos indispensables, además el derecho a la salud y educación y se agregan muchas más amenazas. Como se pondrá la realidad después de la votación y entrega de los resultados a los contendientes, los vencidos se van a incomodar, no tengo la menor duda, se incrementará la violencia. Habrá protestas de todo tipo y color.

Los pronósticos reservados aunque claros, en las redes ya hay triunfadores a poco más de cinco meses de las votaciones. La democracia está en el banquillo y no agrada agregar más fuego a la hoguera, las encuestas señalan que más del 70 por ciento de la población quiere un cambio de rumbo en todos sentidos, esto es innegable. Esperar las campañas en firme y con ello continuar la valoración de nuestra democracia.

Ante todo esto es el Estado el responsable de la tranquilidad social, en lo cual se incluye en estos momentos a los candidatos, del color que sea; momento de previsiones para anteponerse a las sorpresas extremas, con buenos deseos no se cuida a los contendientes políticos, no relajar jamás los cuidados, México no está para sorpresas lamentables como la de 1994.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.